Los egipcios se agolparon en las urnas en las primeras elecciones post-Mubarak
Largas colas de ciudadanos se registraron en la apertura de los colegios electorales. El Ejército egipcio, con miles de manifestantes en las calles, advirtió que no tolerará a los alborotadores.
Los egipcios acudieron de forma masiva a las urnas. La participación fue un éxito en las primeras elecciones legislativas sin Hosni Mubarak en más de 30 años en las que el islamista Partido Libertad y Justicia se prefila como ganador.
Un dictador militar amenazante, decenas de miles de manifestantes en la calle y un larguísimo proceso electoral que pocos comprenden. En estas circunstancias se abrieron las urnas a las siete de la mañana en las principales ciudades egipcias. Más de 17 millones de personas están llamadas a votar y muchas de ellas ya acudieron, como muestran las largas colas que se formaron a la entrada de los colegios electorales de El Cairo.
El mariscal Mohamed Tantaui, heredero presuntamente provisional del expresidente Hosni Mubarak, lanzó el domingo un sombrío mensaje a la multitud de Tahrir y a cuantos reclaman al Ejército que ceda ya el poder a un Gobierno civil: “No toleraremos que los alborotadores interfieran en las elecciones”, dijo, porque las consecuencias serían “extremadamente graves”.
Tantaui, que añadió una advertencia contra vagas “interferencias extranjeras”, quiso demostrar que mantenía la situación bajo control. Pero al mismo tiempo convocó con urgencia a numerosos representantes políticos, en un intento de recabar apoyos y estabilizar una situación precaria. El primer ministro nombrado hace unos días, el exmubarakista Kamal Ganzury, corre peligro de caer sin haber llegado siquiera a formar Gobierno. Nadie se tomó en serio a Ganzury y eso indica que su patrón, Tantaui, tampoco pisa demasiado firme.




