Internacional

Las FARC fusilaron a cuatro rehenes tras frustrado intento de rescate

Entre los fallecidos está el cabo José Libio Martínez, el secuestrado más antiguo de la guerrilla colombiana. Además murieron el teniente Elkin Hernández Rivas y el coronel Édgar Yesid Duarte, raptados en octubre de 1998, y el Intendente Álvaro Moreno, secuestrado en diciembre de 1999.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) asesinaron a tres policías y un militar que mantenían cautivos al descubrir una sigilosa operación de las autoridades que pretendía su liberación. El hecho se produjo en la madrugada de este sábado en la profundidad de la selva del Caquetá, en el sur del país.

"Lamentamos profundamente que hayan sido asesinados, indefensos, sin posibilidad de defender su integridad. Fueron vilmente asesinados con tiros de gracia; había cadenas en el sitio", dijo el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, quien contó que tres de los cuerpos presentaban disparos en la cabeza y uno en la espalda.

El Presidente Juan Manuel Santos dijo: "Es un crimen atroz que merece la condena de todos los colombianos y de comunidad internacional. Los únicos responsables de esa acción vil, de ese crimen de lesa humanidad es las FARC".

Además del cabo del Ejército José Libio Martínez, cautivo desde 1997, murieron el teniente Elkin Hernández Rivas, secuestrado el 14 de octubre de 1998, el coronel Édgar Yesid Duarte Valero, raptado también en la misma fecha; y el Intendente Álvaro Moreno, secuestrado el 9 de diciembre de 1999.

La fallida operación de rescate fue iniciada por la policía hace cuatro meses cuando agentes de inteligencia obtuvieron una pista sobre el paradero de los secuestrados. Un grupo de élite fue enviado a la selva para verificar la información. Al confirmarse los datos, las autoridades desplegaron a un grupo de sus más selectos hombres para que se internaran en la selva.

Conscientes de que las FARC no vacilan en asesinar a sus secuestrados en operaciones de rescate, la policía decidió avanzar por tierra pese a las dificultades del terreno. Llevaban 48 horas caminando con el objetivo muy cerca cuando sintieron los disparos. Al principio, pensaron que era un combate. “Nos vieron y los mataron a sangre fría”, dijeron.