Internacional

Autoridades niponas confirmaron la muerte de 1.217 personas

El Gobierno de Tokio lucha contra la devastación con un enorme dispositivo de rescate que ha desplegado a 100.000 soldados, 300 aviones y 40 barcos.

Japón sigue en estado de shock por el devastador terremoto que ha dejado por el momento 1.217 muertos, según el balance oficial, 300.000 desplazados y miles de desaparecidos. Estas cifras son provisionales y podrían incrementarse de forma significativa en las próximas horas ya que las autoridades temen que solo en la provincia de Miyagi, la más afectada por el terremoto del viernes en Japón, la cifra de víctimas mortales supere los 10.000. En esta provincia continúan sin localizar 9.500 habitantes de Minamisanriku, un pueblo que fue prácticamente arrasado por el tsunami que produjo el terremoto .

El Gobierno ha puesto en marcha un enorme dispositivo de salvamento, con el despliegue de 100.000 soldados, 300 aviones y alrededor de 40 barcos. Los supervivientes en las zonas devastadas se apiñan en los refugios y hacen alimentos ante la incertidumbre sobre lo que tardarán en llegar nuevos víveres, mientras los equipos de rescate siguen buscando gente entre las casas sumergidas, los coches reventados y los barcos arrastrados por las aguas.

Más de un millón de hogares carecen de agua potable desde el viernes y más de 2 millones de viviendas están a oscuras en Aomori, Iwate, Miyagi y Fukushima. También se está racionando el combustible en las gasolineras en esas provincias golpeadas por el seísmo, el mayor que ha sufrido Japón desde que comenzó a registrar datos hace 140 años.

Ante la gravedad de la situación, mañana se suspenderán los trabajos en instituciones como el Parlamento de Japón, algo inusual en una de las naciones más avanzadas del mundo. Tampoco abrirán sus puertas el lunes las plantas de los gigantes de la industria automovilística nipona Honda, Nissan, Mitsubishi, Suzuki o Toyota, líder mundial del motor. Algunas de estas grandes empresas aseguraron que es muy difícil continuar operando sin recibir las piezas de repuesto que necesitan y el Ejecutivo les pidió que conserven energía para evitar más cortes de suministro en los próximos días.

El primer ministro, Naoto Kan, que recorrió ayer por la mañana la región en helicóptero, dijo que se trata de un "desastre nacional sin precedentes". "El daño es enorme. Lo que eran hasta ahora zonas residenciales han sido barridas en su mayoría en muchas áreas costeras y los fuegos siguen ardiendo", dijo. Estados Unidos, que tiene 50.000 soldados en Japón, ordenó a su flota, incluidos dos portaaviones, que suministre ayuda.