Ejército de EEUU presentó 22 cargos contra soldado que filtró documentos a Wikileaks
El castigo máximo al que se enfrenta Bradley Manning, quien está en aislamiento en la base de Quantico, es la cadena perpetua. Portavoces del Pentágono anunciaron que no pedirán la pena capital.
El Pentágono presentó este miércoles 22 cargos contra el soldado raso Bradley Manning, quien se halla detenido a la espera de juicio en una base militar de Virginia, por la filtración de documentos clasificados del Ejército y el Departamento de Estado al portal web de revelación de secretos Wikileaks . El cargo más grave, presentado porque Defensa considera que la información difundida por Wikileaks ayudó estratégicamente a los talibanes y a Al Qaeda en la guerra de Afganistán, es el de ayuda al enemigo, que podría haber conllevado pena de muerte. Aun así, portavoces del Pentágono anunciaron que no pedirán la pena capital para Manning.
El castigo máximo al que se enfrenta Manning, que se encuentra en régimen de aislamiento en la base de Quantico, es la cadena perpetua. Funcionarios del Pentágono aseguraron que, al publicar Wikileaks los nombres de colaboradores y espías del Ejército norteamericano en Irak y Afganistán, tuvo que reunir a muchos de ellos en diversas bases militares y darles protección. Aun así, no pudieron recogerlos a todos y varios quedaron a merced del enemigo, aunque Defensa no qurizo aclarar si hubo muertes directamente asociadas a la filtración.
En julio, el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, dijo que Julian Assange, fundador de la página Wikileaks, tenía "las manos manchadas de sangre" . Los militares norteamericanos nunca llegaron a hacer afirmaciones de ese tipo sobre Manning. Mientras, a lo largo de siete meses, el Ejército investigó concienzudamente el comportamiento del soldado en los días que pasó en una base militar de Irak, donde trabajaba de analista, y desde donde filtró los documentos que el año pasado se publicaron en Internet.
El Ejército detuvo a Manning en Irak el pasado mes de mayo, gracias a información facilitada por el hacker norteamericano Adrian Lamo, con quien el soldado se había contactado en Internet y a quien había confesado la sustracción de información, ocurrido entre noviembre de 2009 y mayo de 2010. Sus actos obedecían, dijo, a un resentimiento contra su país y los líderes mundiales. "Si con esto no cambia nada en el mundo, estamos condenados como especie", le dijo.