Ejército egipcio tomó las calles ante anuncio de protesta masiva
El actual hombre fuerte del régimen, el vicepresidente Omar Suleimán, dejó perplejos a los directores de varios medios egipcios al evocar la posibilidad de un golpe de Estado, sin especificar de quién.
El régimen egipcio no parece dispuesto a tolerar una nueva marea humana en la plaza de la Liberación. Ante la jornada de protesta masiva de mañana viernes, otra de las marcadas en rojo en el calendario de la revuelta, que dura ya más de dos semanas, el régimen está tomando medidas: Efectivos militares y tanques tomaban esta mañana nuevas posiciones en los alrededores de El Cairo, en Ciudad Nasr, mientras no era posible conseguir billetes de tren hacia la capital -están agotados- en un intento de que los egipcios de otras ciudades no acudan mañana a la plaza de la Liberación, donde se espera de nuevo otra demostración de fuerza de los opositores al régimen.
Tras algunas tímidas señales de apertura -liberación de detenidos en las protestas, creación de una comisión para la reforma de la Constitución, inicio de un proceso de diálogo con los partidos de la oposición y subidas de sueldo para los funcionarios y pensionistas- el régimen de Mubarak sigue queriendo aferrarse al poder. El actual hombre fuerte del régimen y señalado por EE.UU. como piloto de un proceso ordenado de transición, el vicepresidente Omar Suleimán, dejó perplejos a los directores de varios medios egipcios al evocar la posibilidad de un golpe de Estado, sin especificar de quién.
Rechazó la partida inmediata de Mubarak -este anunció tan solo que no optará a una nueva reelección en septiembre-, cargó además contra los manifestantes, diciendo que las protestas constituían una "absoluta e intolerable falta de respeto" al presidente, que los egipcios carecían de cultura democrática y anunció que no toleraría "ninguna forma de desobediencia civil".