Ejército dijo que no intervendrá ante la gran protesta de mañana en Egipto
La oposición estima reunir mañana más de un millón de personas en una masiva manifestación en rechazo del Gobierno de Hosni Mubarak. Escuche el despacho de la enviada especial Ángels Barceló.
La oposición egipcia, que reclama desde el inicio de las revueltas el fin de la presidencia de Hosni Mubarak, mantiene la presión en la calle a la espera de la gran protesta convocada para mañana.
Los manifestantes, entre los que creció la presencia de islamistas, burlaron de nuevo el toque de queda y cuentan además con el apoyo del Ejército, que anunció que no va a emplear las armas y que considera "legítimas" sus demandas. "La libertad de expresión de forma pacífica está garantizada para todos", aseguró el portavoz de las Fuerzas Armadas.
El pulso social obligó a dar un paso más al Gobierno y el vicepresidente, Omar Suleimán, anunció que va a abrir un diálogo con los partidos para estudiar posibles modificaciones de la Constitución.
Miles de manifestantes llenaron esta mañana la emblemática plaza de Tahrir, epicentro de la revuelta en El Cairo, para mantener el pulso de la protesta y dar el relevo a aquellos que pasaron allí la noche. Los soldados desplegados en esa zona se limitan a pedir la documentación a los manifestantes, que gritan cánticos de "Abajo Mubarak".
La situación por el momento es tranquila y la confraternización entre manifestantes y soldados continúa. De hecho, el papel del Ejército sigue siendo la clave para desatascar el conflicto y la institución todavía mantiene su papel de garante de la seguridad y también del actual régimen. "El Ejército tiene que elegir entre Egipto y Mubarak", advierte una de las pancartas desplegadas hoy en la plaza.
Después de seis días de protestas -y 30 años de inmovilidad-, Mubarak no está dispuesto a abandonar el poder fácilmente pese a los 125 muertos y los miles de heridos que ha dejado hasta el momento la situación.




