La campeona de Trial Laia Sanz comenta su experiencia en el Dakar 2011
La piloto catalana, campeona del mundo de trial, cuenta su experiencia en el Dakar 2011, donde se ubica en la posición 40 con un tiempo de 45 minutos con 25 y 35 segundos.
¡Menudo cansancio! La octava etapa me dejó muerta y el paso de los días se empieza a notar. Llevo ya muchas horas encima de la moto y descanso muy poco. Hoy me levanto a las 3 de la mañana. ¡No son horas! Bueno, esto es lo que diría en casa si alguien me despertara de madrugada, pero aquí es otro cantar; si no estás concienciada de que te tocará padecer, es porque no sabes a lo que has venido.
.El día a día en el vivac no es fácil. La infraestructura es realmente impresionante por la cantidad de gente que mueve el Dakar, pero tanta humanidad junta… Obviaré el tema sanitarios y duchas. Con sólo mencionar unas cifras bastará, creo. Inodoros: 30, duchas: 14. Total de gente autorizada a entrar al vivac: 2.500 personas. No sé a vosotros, pero a mí no me salen las cuentas.
En realidad, no puedo quejarme en absoluto, porque el equipo Arcarons RST KH-7 alquiló un camión enorme al Team Epsilon que está equipado con dos pequeños camarotes. Cada uno mide 2,5 metros de longitud x 1 metro anchura y dispone de un mini baño-ducha. También tengo una minúscula cama, que es una maravilla porque las 3, 4 o 5 horas que duermo en ella es como si cayera muerta.
Lo más duro es no desconectar. En una carrera normal, de uno o dos días, compites, te duchas y te vas a tu casa. Aquí es distinto, ya que cada día es igual al anterior: llegas al campamento, hablas con el mecánico, te duchas, comes algo, preparas el road-book, asistes al briefing y a la cama… No hay tiempo para más. No puedes pensar en tus cosas. No tienes ni media hora para ti, porque esa media hora que pasarías escuchando música con la mente en blanco, o leyendo un libro, es tiempo que dejas de dormir. El único momento de relativa calma es cuando Moi Gangolells, el fisioterapeuta del equipo, recompone nuestras articulaciones y músculos dentro de una burbuja O2 de aire puro. Parece casi irónico, pero es el equivalente en el ser humano al trabajo que realiza con la moto Paco Ivars, nuestro mecánico.
Paco y Moi deben hacer bien su trabajo porque tanto la moto como yo estamos aguantando bien, y tras la etapa de descanso todo ha mejorado mucho. Estoy 20 posiciones más arriba que hace unos días y eso se nota. Ahora no me encuentro tantas roderas, la gente navega bastante mejor y hay menos caos. Además, he cogido un grupo de pilotos delante de mí que va bastante rápido y no nos molestamos, como sí sucedió en las primeras etapas de Chile. Ahora volvemos a entrar a Argentina y encaramos la parte final del rally. Ya queda menos para Buenos Aires.




