BP ahora trata de detener la fuga con robots submarinos
Para lograr controlar el escape de petróleo en el golfo de México, los ingenieros de la empresa británica deben lograr que los robots acierten sobre una diana de menos de 18 centímetros que se encuentra a más de cinco kilómetros bajo el mar.
Seis semanas después de la explosión y hundimiento en el golfo de México de una plataforma petrolífera propiedad de BP, el crudo sigue brotando sin control y el intento más ambicioso por frenarlo se declaró fracasado.
Para lograr matar el escape de petróleo de la tubería rota, los ingenieros de BP deben lograr que robots submarinos acierten sobre una diana de menos de 18 centímetros que se encuentra a más de cinco kilómetros bajo el mar.
Las cifras aportadas por el gobierno de Estados Unidos hablan de entre 70 y 150 millones de litros de petróleo desde que comenzó el vertido. Un desastre que ya es dos veces superior al provocado por el petrolero Exxon Valdez frente a las costas de Alaska en 1989, según los expertos.
Fracasado el conocido como top kill -intento de sellar la fuga con cemento y lodos pesados-, en esta ocasión se trata de intentar alcanzar el foco de la fuga para capturar buena parte del petróleo en el lecho marino y canalizarlo hacia la superficie para ser recuperado por barcos.
Fuentes de la compañía estiman que esta operación -llamada Lower Marine Riser Package Cap o LMRP Cap- puede tardar entre cuatro y siete días, y que este próximo fin de semana se sabrá si fue fructífera.