Obama calificó de »discrepancias entre amigos» la crisis con Israel
"Yo, específicamente, envié al vicepresidente Biden a Israel para mandar un mensaje de apoyo y tranquilidad sobre mi creencia en que la seguridad de Israel es sacrosanta y de que tenemos un presente de intereses compartidos", explicó el Presidente de Estados Unidos.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconoció ayer miércoles que los planes de Israel para la construcción de 1.600 nuevas viviendas en Jerusalén Este no van a ayudar a la consecución de la paz en Oriente Próximo, pero también desmintió que el asunto haya derivado en una crisis diplomática entre su Gobierno y el israelí, país al que calificó como "uno de los más cercanos aliados" de Washington.
"Tenemos un vínculo especial con el pueblo de Israel que no va a desaparecer", señaló Obama en una entrevista con la cadena Fox News. "Los amigos, en ocasiones, discrepan", agregó. Las relación Israel-EE.UU. se encuentra en uno de sus peores momentos desde que la semana pasada el Estado hebreo anunció durante una visita del vicepresidente norteamericano, Joe Biden, su intención de construir nuevas viviendas en un asentamiento de Jerusalén Este, una decisión que fue condenada inmediatamente por el propio personero, que había viajado para tratar de impulsar el retorno a las negociaciones de paz entre el Ejecutivo israelí y la Autoridad Palestina, rotas desde hace más de un año.
"Yo, específicamente, envié al vicepresidente Biden a Israel para mandar un mensaje de apoyo y tranquilidad sobre mi creencia en que la seguridad de Israel es sacrosanta y de que tenemos un presente de intereses compartidos", explicó Obama. "Hay un desacuerdo respecto a la manera en la que podemos avanzar hacia el proceso de paz", señaló en referencia a la ampliación de las colonias. "Las acciones adoptadas por el ministro del Interior no han ayudado al proceso de paz. El primer ministro (Benjamin) Netanyahu lo ha reconocido y ha pedido disculpas por ello", agregó.
La presión de Estados Unidos para reanudar las conversaciones no es estéril. El Ayuntamiento de Jerusalén lleva desde enero sin llevar a cabo demoliciones en la mitad oriental, informa Juan Miguel Muñoz, porque falta dinero. Según la información oficial, el presupuesto no alcanza para mantener la política de derribos en la parte ocupada de la ciudad santa, una versión que el diputado sionista Uri Ariel (Unión Nacional) no comparte. "Esto es lo que ocurre cuando la política se mezcla con las leyes urbanísticas. Como resultado, perdemos el control", declaró en Haaretz, apuntando a EE.UU. como responsable de las cautelas del Ayuntamiento.