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Al menos 38 muertos dejó caída de Torre de mezquita en Marruecos

La caída de la torre, denominada minarete, se produjo con varios centenares de personas en el interior del templo -algunos testigos elevan la cifra hasta 500- y derrumbó prácticamente la mitad de la mezquita, así como una carpintería y un negocio de ultramarinos.

El número de muertos por el derrumbe de la torre de la mezquita de Bab el Berdiyine, en la ciudad marroquí de Meknes, asciende ya a 38, según señalan fuentes médicas. Las mismas fuentes, que explicaron que otras 16 personas continuarían ingresadas, afirman que 37 de los cadáveres fueron trasladados al depósito del hospital Mohamed V de Mequínez, y que el otro se encuentra en el hospital militar.

Horas después del suceso, que tuvo lugar nada más comenzar la oración del mediodía, la más importante para los musulmanes, cientos de personas continúan agolpadas en torno a los cordones de seguridad con la esperanza de recibir alguna noticia sobre sus familiares. Pero las labores de rescate fueron interrumpidas para dar paso a las excavadoras, lo que los equipos de voluntarios presentes interpretaron como la señal de que ya no hay esperanzas de encontrar a más supervivientes.

En el barrio de Bab El Berdiyine, uno de los más antiguos de la medina de Meknes, la desolación invadió la mayoría de los hogares, como señaló Jalil Buhid, quien explicó que, sólo en su calle, vivían 16 de las personas que perdieron la vida: "Lo primero que vi tras el estruendo fue a mucha gente salir de la mezquita llena de sangre y desorientada".

La caída de la torre, denominada minarete, se produjo con varios centenares de personas en el interior del templo -algunos testigos elevan la cifra hasta 500- y derrumbó prácticamente la mitad de la mezquita, así como una carpintería y un negocio de ultramarinos.

La torre desde la que se llama a los fieles al rezo en esa mezquita, construida en el siglo XVIII, amenazaba con derrumbarse desde hace meses, según los vecinos del barrio. Varios testigos presenciales destacaron que el minarete de la mezquita se encontraba inclinado desde hace mucho tiempo, y que el templo necesitaba de una profunda restauración que nunca llegó a ejecutarse.

El rey Mohamed VI de Marruecos, que envió a los ministros del Interior y de Asuntos Islámicos al lugar, anunció que costeará personalmente los funerales por las víctimas del suceso. El fuerte temporal de viento y lluvia que azotaba ayer la parte central y oriental de Marruecos ocasionó, además, el derrumbamiento de muros en algunos centros educativos.