China exigió a Obama cancelar »de inmediato» su reunión con Dalai Lama
Los chinos consideran al líder espiritual, "responsable separatista peligroso por fomentar el malestar" en la región y Pekín avisó que tal encuentro "dañaría muy seriamente" la relación entre ambas potencias, complicada desde la venta de armamento de EE.UU. a Taiwan.
La tensión entre China y Estados Unidos no deja de crecer. Pekín urgió a Barack Obama a "cancelar inmediatamente" la reunión con el Dalai Lama, comunicó la agencia estatal Xinhua citando al portavoz del ministro de Exteriores. El Gobierno estadounidense informó el pasado jueves de que el encuentro entre ambos líderes se producirá en la Casa Blanca el próximo 18 de febrero. Washington expresó entonces su deseo de "entablar un diálogo constructivo" con el líder espiritual del Tíbet, que visitará esa capital.
China, que considera al Dalai Lama un "responsable separatista peligroso por fomentar el malestar" en la región, advirtió el miércoles pasado a Obama sobre su intención de reunirse con el Dalai Lama durante su visita a EE.UU. Pekín avisó que tal encuentro "dañaría muy seriamente" la relación entre ambas potencias, complicada desde la venta de armamento estadounidense a Taiwan.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, aseguró que la diplomacia entre ambos países es "suficientemente madura" para encontrar puntos en común al margen de discrepancias puntuales. Gibbs recordó que Washington mostró su disconformidad abiertamente acerca de la situación del yuan o de la de Internet en China sin ningún reparo. "Sabemos que los dos países no van a estar de acuerdo en todo", admitió Gibbs.
Desde los disturbios en Lhasa, la capital tibetana, que en 2008 pusieron a prueba la organización de los Juegos Olímpicos, el Gobierno de Hu Jintao se opuso con mayor firmeza a que cualquier jefe de Estado reciba al Dalai Lama, exiliado en la India desde 1959.
La semana pasada, el Pentágono anunció la venta de armamento a Taiwan por unos 6.400 millones de dólares, lo que hizo que China amenazara con imponer sanciones a las empresas fabricantes de esas armas y anunciara la suspensión de los contactos militares entre ambos países. A ese anuncio se añaden las tensiones creadas por la imposición de aranceles en EE.UU. a los neumáticos chinos, las críticas de la Casa Blanca a lo que considera una cotización artificial del yuan y las denuncias de ataques cibernéticos procedentes del país asiático contra el gigante informático Google.