Berlusconi abandonó el hospital y deberá cumplir 15 días de reposo
El primer ministro italiano dejó este jueves el hospital San Raffaele de Milán, donde se encontraba internado tras las heridas faciales que sufrió el pasado domingo, cuando un hombre con antecedentes de problemas mentales le lanzó una estatua.
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, abandonó este jueves el hospital San Raffaele de Milán, donde se encontraba internado tras las heridas faciales que sufrió el pasado domingo, cuando un hombre con antecedentes de problemas mentales le lanzó una estatua.
Berlusconi salió en automóvil, saludó con la mano desde su interior a los periodistas que se agolpaban a la salida y se dirigió a su residencia en Arcore, a las afueras de Milán, donde tendrá que pasar 15 días de reposo total según las recomendaciones médicas.
El jefe de gobierno prefirió no salir del vehículo, pero éste circuló muy despacio ante los periodistas para permitirle saludar con la mano.
Berlusconi llegó una hora después a su residencia de Arcore, y palacio Chigi, sede de la jefatura del gobierno, desde donde transmitió una nota con sus primeras palabras. "Si cambia el tono político, mi dolor no habrá sido inútil", señaló el primer ministro.
"Me quedarán dos o tres cosas como recuerdo de estos días", explicó cuando salía del hospital. "El odio de pocos y el amor de muchos, muchísimos italianos. A unos y otros hago la misma promesa: seguiremos adelante con la misma fuerza y determinación que antes por el camino de la libertad".
"Se lo debemos a nuestro pueblo y a nuestra democracia, en la cual no prevalecerá ni la violencia de las piedras ni la de las palabras, que todavía es peor. En estos días he sentido cercanos incluso a algunos líderes políticos de la oposición. Si cambia el clima, mi dolor no habrá sido inútil", agregó.
Luego añadió: "Si la oposición aísla a los fomentadores (del odio), el diálogo es posible. Yo de todo modos seguiré adelante con las reformas, las piden los italianos".
El miércoles la justicia italiana anunció que el atacante, Massimo Tartaglia, permanecerá detenido, en prisión preventiva.
La juez de instrucción de Milán, Cristina Di Censo, convalidó el arresto de Tartaglia y negó además su traslado a una residencia psiquiátrica, solicitado por sus defensores. Tartaglia seguirá por tanto en la prisión de San Vittore, ingresado en el centro de observación neuro-psiquiátrica. Arriesga cinco años de cárcel.