Cumbre de Portugal no logró acuerdo sobre la situación de Honduras
La reunión de presidentes y jefes de Estado no llegó a un consenso para reconocer al presidente electo Porfirio Lobo o rechazar su llegada al poder, pese a que fue uno de los debates en Estoril.
La cumbre de líderes de Iberoamérica terminó sin que los jefes de Estado hayan podido acordar si reconocerán al presidente electo de Honduras, Porfirio Lobo, que ganó los comicios impulsados por el gobierno de facto de Roberto Micheletti.
El borrador de la declaración final de la cumbre no menciona la situación de Honduras, pese a que fue el punto de debate desde el minuto cero del encuentro, lo que refleja una clara señal de que un acuerdo parece aún lejano.
Brasil lideró el grupo de países que buscó que la cumbre diera un abierto rechazo al proceso electoral en Honduras, que contó con el aval de Estados Unidos y que fue celebrado cinco meses después del golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya.
El mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abandonó la cumbre antes de que terminara porque debe viajar a Ucrania.
Pero antes de abordar el avión contestó duramente al presidente de Costa Rica, Oscar Arias, quien había dicho que si la comunidad internacional aceptó las elecciones de Irán o Afganistán, América Latina debería aceptar las de Honduras.
"No se puede comparar Honduras con Irán. Fue una persona que dio un golpe, ese golpe fue repudiado por todos los países del mundo, por la OEA y tenían condicionantes hechos por el propio presidente de Costa Rica, que era la vuelta del presidente Zelaya", dijo Lula.
Zelaya permanece desde septiembre refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa para evitar ser detenido por el gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti.
"Es una cuestión de sentido común, es una cuestión de principios, es una cuestión de no pactar con el vandalismo político en América Latina", subrayó Lula.
Según la canciller del gobierno depuesto de Honduras, Patricia Rodas, la abstención en las elecciones del domingo en el país centroamericano fue del 75%.
Pero las autoridades electorales del país centroamericano dijeron que la participación había sido cercana al 60%.
Argentina, Chile, Ecuador, Venezuela y Bolivia lideran el grupo mayoritario de países que repudian el proceso electoral y creen que Zelaya debería ser reasumir en su puesto, tal como lo recalcó la Presidenta Michelle Bachelet el lunes.
Estados Unidos dijo que la elección era un primer paso para recuperar el orden democrático y a su posición se sumaron Costa Rica, Colombia y Panamá.
México planteó que las elecciones fueron un paso importante si es que fueron libres y transparentes, pero que no es todo lo que se debe hacer.




