Evo Morales suma su tercer día en huelga de hambre sin conseguir código electoral
El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, envió un mensaje desesperado a los parlamentarios opositores al señalar que ''escucharé con paciencia, hasta insultos escucharé, pero vengan a debatir''.
El presidente boliviano, Evo Morales, inició hoy su tercer día de huelga de hambre, acompañado por unas 1.200 personas en varias ciudades bolivianas, aunque sigue sin conseguir la aprobación del código electoral ante el abandono de los opositores del Congreso Nacional de Bolivia.
Ni la oferta de vuelos especiales y vehículos fue aceptada por los parlamentarios opositores, quienes se resisten volver desde sus regiones a La Paz para un debate sobre el contenido del código electoral transitorio, documento clave para las elecciones generales del 6 de diciembre.
"Escucharé con paciencia, hasta insultos escucharé, pero vengan a debatir", expresó el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, también presidente del Congreso Nacional.
García Linera perdió la calma el jueves ante insultos descalificadores de los parlamentarios de la agrupación opositora Poder Democrático Social (Podemos), liderada por el ex presidente Jorge Quiroga.
La reacción de García Linera fue aprovechada por los opositores, quienes abandonaron en masa el edificio del Congreso Nacional, prometiendo no volver más.
El oficialismo ahora está huérfano e inutilizado mientras el presidente Evo Morales, con una huelga de hambre en el Palacio Quemado de La Paz, juega con las cartas que mejor maneja para ganar lo que parece ser la última batalla para consolidar su prometida "revolución democrática y cultural" en Bolivia.
Un nuevo padrón electoral, veto al voto en el exterior y límite a las circunscripciones especiales para los pueblos indígenas es el planteamiento que hace la oposición política y regional para evitar que el Movimiento al Socialismo (MAS), partido de Evo Morales, cope por completo la futura Asamblea Legislativa Plurinacional.




