Obama anunció plan de rescate para la industria automotriz pero pone condiciones
General Motors deberá renegociar la deuda con sus acreedores y ponerse de acuerdo con los sindicatos para reducir salarios en un plazo de 60 días. En tanto, Chrysler tiene que materializar su alianza con la italiana Fiat si desea recibir recursos del Gobierno.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció hoy la estrategia de la Casa Blanca para rescatar a la industria automotriz. Obama ha asegurado que no dejará que la industria se "desvanezca" aunque tampoco permitirá que su supervivencia esté únicamente vinculada a las ayudas públicas.
Obama ha confirmado que el Gobierno otorgará financiamiento a General Motors para hacer frente a sus operaciones a corto plazo, mientras el nuevo equipo directivo rediseña su plan de viabilidad. Este proyecto obligará al primer fabricante de automóviles a renegociar la deuda con los acreedores y a reducir los salarios de la planilla.
El Presidente norteamericano no informó del monto que destinará a la compañía, aunque ha mostrado su confianza en que General Motors
"podrá resurgir si realiza una profunda reestructuración".
El nuevo consejero delegado de la compañía, Fritz Henderson, respondió a Obama que la empresa está dispuesta a tomar "cualquier medida" que sea necesaria para la reestructuración, "incluida una posible bancarrota".
Henderson, no obstante, aclaró que la empresa prefiere resolver su situación "fuera de los tribunales". La compañía utilizará los próximos 60 días para renegociar la deuda y ponerse de acuerdo con los sindicatos para recortar los sueldos.
Chrysler, por su parte, deberá materializar su alianza con la italiana Fiat si desea recibir recursos del Gobierno.
Obama, no obstante, aseguró que el Gobierno no tiene ninguna intención de "dirigir" General Motors, aunque afirmó que la empresa "necesitaba una nueva visión".
Obama forzó ayer la dimisión de Rick Wagoner, presidente de General Motors, y se negó a financiar el plan de viabilidad del primer fabricante de vehículos de EE.UU. tal y como había sido planteado por Wagoner. La Casa Blanca sostiene que las previsiones contempladas en el documento eran demasiado optimistas y que, además, cumplir los requisitos exigidos por el Gobierno antes del 31 de marzo (fecha límite) era imposible.
Wagoner admitió anoche en un comunicado que el Gobierno solicitó su cese el viernes pasado y animó a los empleados a "ignorar a los que dudan. "Sé que General Motors es una compañía con un gran futuro", señaló el ex ejecutivo, que ocupaba el cargo desde 2000.
La acción de General Motors se desplomaba esta mañana en la apertura de Wall Street alrededor de un 30% después de que la Administración aceptara que la bancarrota de la compañía es una posibilidad real.