EE.UU. asegura que mantendrá »un decente respeto por la opinión ajena»
En la Conferencia de Seguridad de Munich, el vicepresidente Joe Biden aseguró que representa a una "nueva administración", que incluso está dispuesta a dialogar con Irán, aunque esto dependerá de Teherán.
El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó que su país está dispuesto a entrar en un diálogo con Irán, aunque advirtió que depende de Teherán si quiere seguir aislado o entrar en una fase de cooperación.
En su discurso en la Conferencia de Seguridad de Munich, Biden aseguró que representa a una "nueva administración determinada a marcar un nuevo tono en las relaciones de Estados Unidos con el mundo. Queremos escuchar, pedir consejo. Mantendremos un decente respeto por la opinión ajena. Estados Unidos necesita al mundo, así como el mundo necesita a Estados Unidos".
Y como parte de esta nueva postura, el vicepresidente recalcó que "estamos dispuestos a hablar con Irán", señalando que el país asiático tiene que decidir "si continúa con el camino del aislamiento o si abandona sus planes atómicos y su apoyo al terrorismo".
El vicepresidente estadounidense subrayó que Irán sacará provecho del abandono de su programa nuclear, mientras que si persigue la construcción de la bomba atómica pondrá en peligro la paz en la región y el bienestar de su propio pueblo.
El discurso de Biden estuvo orientado por un deseo de entrar en una nueva etapa de las relaciones de Estados Unidos con el mundo, marcada por el diálogo y no por la confrontación y por el respeto a los valores fundamentales de la democracia.
"Estoy aquí como representante de un gobierno que quiere dar un nuevo tono a la política exterior", sostuvo el vicepresidente, añadiendo que la cooperación es básica en la política internacional tanto para la nación norteamericana como para el resto del mundo.
Por otra parte, el representante del gobierno de Barack Obama subrayó que la política de seguridad tiene que estar en armonía con los valores fundamentales de la democracia estadounidense y reiteró el plan de cerrar la cárcel de Guantánamo, para lo cual también pidió la ayuda de sus aliados.