Gastronomía y patrimonio

“Ciudadano a pata”: El plato Willow y los 200 años del Museo Del Prado

La columna de cultura, patrimonio y gastronomía de Ciudadano ADN revisó la importancia de este museo madrileño y los significados ocultos en los dibujos de este clásico plato chileno. También, entregó un sabroso dato que vincula a Ennio Morricone con Chile.

Por Ciudadano ADN
Viernes 10 de Jul, 2020 - 22:10
Actualizada el Viernes 10 de Jul, 2020 - 22:11

Recordando al recientemente fallecido compositor italiano Ennio Morricone, con “El oboe de Gabriel” -melodía emblemática de la película “La misión”-, Mario Cavalla inauguró una nueva entrega de “Ciudadano a pata”, la columna sobre cultura, patrimonio y gastronomía de Ciudadano ADN, entregando un dato que la vincula con Chile: los instrumentos andinos del tema estuvieron a cargo de un grupo anglo-chileno radicado por esos años en Londres: Incantation, derivado del grupo Quimantú.

Cavalla recordó que en 2020 estamos conmemorando los 200 años del Museo Del Prado, en Madrid. Un lugar que “quizás no está en la órbita” de los museos más prestigiosos de Europa, pero sigue siendo uno de los 20 museos más visitados del mundo -en tiempos normales, llega a un promedio de 4 millones de visitantes por año-, gracias a su impresionante colección de pinturas del siglo XVI y XVII, donde destacan renacentistas como Goya y Velásquez, con “La maja desnuda” y “Las Meninas”, respectivamente. “Para el gremio de los pintores, es considerado el mejor museo en su tipo”.

El museo -contó Cavalla- ya reabrió sus puertas hace un mes, aunque en una marcha blanca, reduciendo sus 12.000 visitas diarias a cerca de 2.000. También su plataforma virtual es una alternativa para revisar su material y llegar más preparado a la visita.

Volviendo hacia la nostalgia, el columnista recordó un “objeto patrimonial cotidiano”. Presente en muchas casas chilenas, hoy cobra un valor porque ya no se fabrica, volviéndose parte del imaginario. Se trata del plato Willow, parte de una vajilla blanca con dibujos azules: un castillo, un lago, unas casas y unas flores.

View this post on Instagram

CRÓNICAS DE CUARENTENA "El Plato Willow" Prácticamente no hubo hogar chileno que no conociera este singular diseño de plato que se comercializó con gran éxito entre las décadas de 1960 y 1990. La autoría pertenecía a la empresa Fanaloza de Penco y el arte del producto fue obra del escultor Sergio Benavente quien recogió influencias de Inglaterra, de la loza Willow Patern y quiso darle un toque nacional. Por lo mismo imaginó un paisaje que podria ser el sur de Chile al que añadió un pomposo castillo como vuelo personal. El diseño venía estampado en plato bajo y hondo, además de juego de tazas. Se ofrecía en colores verde y rojo terracota, pero el mas demandado y popular, por lejos, era el azul con blanco que aparece en la imagen que ilustra esta cápsula. En algunas casas todavia se encuentran algunos ejemplares algo castigados con erosiones de una vida de uso y que hoy son objetos de colección. En el extranjero hay muchos compatriotas que, víctimas de la nostalgia se llevaron juegos completos para tener un pedazo de la patria en sus comedores y cocinas. Un Willow auténtico, Made in Chile. #retro #platowilow #cronicasurbanas #los80 #ciudadanoapata #stgoapata #mariocavalla #cuarentena

A post shared by Mario Cavalla/Ciudadano a Pata (@mariocavalla) on

Su origen se dio en la sureña ciudad de Penco, “la capital de la cerámica en Chile”. Ahí fue fundada la fábrica Lozapenco, creada en los años 30 como Fanaloza, dedicada a la fabricación de sanitarios, azulejos y objetos decorativos, tomando influencias chinas y europeas para incluir dibujos característicos. Pero en los años 70 llega un dibujante llamado Roberto Benavente, quien sugirió darle a los diseños “una impronta más nuestra”. Él fue el responsable creativo del dibujo que se estampó en la vajilla Willow, y que se volvió un clásico automático. El Modelo Willow era el destinado a consumo popular, a diferencia de otros como el Hotel, más finos. “Éste era el del pueblo”.

Este mítico dibujo, sin embargo, posee una historia más allá: Benavente tenía un ancestro en China con una historia de amor de consecuencias trágicas, por lo que decide recrearla en su obra: el castillo representa a la damisela acaudalada, la casa representa al hombre humilde que la conquista y rescata, y se escapan a través del pequeño barco que cruza el lago “con tan mala suerte que se terminan ahogando”. A partir de eso, la flor cerrada representa a la mujer, y la flor abierta, al hombre.

El plato Willow se fabricó hasta fines de la década de 1990, con la quiebra de Lozapenco, adquirida por el empresario Feliciano Palma. Hoy, como objeto de culto, cada plato se encuentra por precios que incluso bordean los $20.000.

Cavalla entregó también su tradicional dato de delivery, esta vez dedicado a la comida india. Se trata de Rishtedar, local indio con sucursales en Providencia y Vitacura, que destaca por sus samosas “de masa exquisita”, su arroz basmati y “ese masala delicioso que vale la pena conocer”. Como de costumbre, los grados de picante se pueden elegir entre el 1 (el más suave) y el 5 (muy picante).

¿Viste un error en la nota? Avísanos aquí
Lo más visto