Fútbol

El día en que Alemania se sacó un “7” y Brasil lloró su derrota más humillante

Se cumplen seis años de la goleada alemana en Belo Horizonte y que dejó a la “Canarinha” eliminada de su Copa del Mundo

Getty Images
Por ADN.CL
Con información de Cristián Alejandro Cavieres
Miércoles 08 de Jul, 2020 - 22:49
Actualizada el Miércoles 08 de Jul, 2020 - 22:58

Por Cristián Alejandro Cavieres

Hace seis años, si alguien en la previa hubiese anunciado el resultado de esa semifinal entre Brasil y Alemania por el Mundial del 2014, lo hubiesen tratado de loco. Si bien, los germanos llegaron jugando a alto nivel y el equipo de Scolari tenía más críticas que halagos, un tanteador así en una instancia como esa de una Copa del Mundo y que sea el local quien la sufre, suele no ocurrir, pero sucedió.

En el Mineirao de Belo Horizonte, Brasil tuvo algunas ausencias siendo la principal la de Neymar, quien sufrió una fractura lumbar luego del golpe que le dio el colombiano Camilo Zuñiga en el duelo de cuartos.

Comenzado el partido Alemania rápidamente impuso su juego, con una verdeamarelha que solo busca a través de pelotazos intentaba hacer daño al arco de Neuer.

A los 11 minutos Alemania tuvo un tiro de esquina a favor, los defensas brasileños estáticos y sin marca aparece Thomas Müller quien conectó y abrió el marcador. Los teutones estaban arriba, se soltaron y llegaban al arco rival, pero al equipo local se le venía lo peor.

Párrafo aparte merece un instante histórico. A los 23’ Kroos cede a Müller, este con un taquito deja totalmente desacomodada a la defensa, el balón le queda a Miroslav Klose quien remata al arco, contiene Julio César, pero el rebote le queda al propio Klose quien decreta el 2-0. No obstante, ese gol le permitió al “11” alemán convertirse en el nuevo goleador en la historia de las Copas del Mundo con 16 conquistas superando al brasileño Ronaldo, siendo quizás otro mazazo para los brasileños.

Con el marcador a favor, con un oponente que solo atinaba a correr pero sin sentido, para Alemania vino lo impensado y mucho más para Brasil. Tras el gol de Klose los locales reiniciaron las acciones y perdieron rápidamente el balón, centro de Lahm, no le da Müller, pero si Toni Kroos quien mete un potente zurdazo que, a pesar de haber manoteado, el golero nada pudo hacer, tres a cero.

No contento con eso y Brasil intentando salir con balón dominado, los alemanes fueron a presionar. Pero no lo hicieron los delanteros, sino que los volantes centrales. Kroos se la roba a Fernandinho, toca con Khedira, quien magistralmente se la devuelve a Toni y el ex Bayern Munich la manda al fondo del arco en su segunda diana personal. En 26 minutos ya iban 4-0.

La tribuna lloraba, parecían no entender lo que estaban viendo frente a sus ojos y que en los 28 minutos se acrecentó. De nuevo la defensa brasileña es presionada y el balón le queda a Sami Khedira quien se conecta con Mezut Ozil pero este se la devuelve al volante central quien se anota para el cinco a cero. Los alemanes ya antes de la media hora abrían la manito. Así se fueron al descanso.

Durante el segundo tiempo, Brasil corría desesperadamente tratando de conseguir el descuento, pero todo era con miedo, sin fuerza y resignación, mientras que el conjunto de Joachim Löw bajó sus calibres, como ya pensando en la final de Río y a su vez respetando la historia futbolística brasileña.

Sin embargo, eso no fue impedimento para lograr dos conquistas más, obra del delantero André Schürrle en los 69′ y 79′, respectivamente. El sexto con una jugada rápida desde la derecha donde el atacante conecta y el último con una definición potente que se coló arriba del pórtico de Julio César.

Hasta que llegó el último minuto del partido y viene el balón largo que controla Oscar, engancha hacia el área e incluso da la impresión que Boateng lo deja pasar para que ante la salida de Neuer defina a media altura y logre el descuento para el Scratch. Un gol casi por respeto a la historia de la Canarinha que estaba viviendo su instante más dramático y todos querían que terminase pronto.

El final llegó y los alemanes fieles a su estilo celebraron de manera mesurada, mientras que la pena se instaló y se pudo ver a muchos jugadores brasileños llorar. Julio Cesar que entre lágrimas decía que estaba agradecido de Dios de haber disputado un Mundial en su país, por su parte David Luiz también en medio del llanto ofrecía disculpas a todo el pueblo.

Alemania esperaba por Holanda o Argentina (jugaban al día siguiente en Sao Paulo) para la gran final, mientras que Brasil tenía que disputar el partido que nadie quiere jugar, mientras intentaba sacudirse de su humillación más grande y lo que fue peor, ante sus torcedores.

 

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