“Letra y música”: recordamos las canciones más icónicas de la competencia internacional en Viña

Por Rocío Novoa V.
Miércoles 26 de Feb, 2020 - 19:26
Actualizada el Miércoles 26 de Feb, 2020 - 19:55

Aunque muchos consideran que la competencia internacional de Viña del Mar es una sección despreciada del certamen, varias de sus canciones ganadoras trascendieron en el tiempo y se volvieron emblemáticas no solo en el certamen, sino en la cultura popular. Son precisamente esas las que revisó “Letra y música”, la columna musical de Ricardo Martínez en Ciudadano ADN.

Martínez apuntó que la decadencia de la competencia comenzó desde la era Mega. En el proceso de mexicanización del Festival, entre 1994 y 1999, se le puso una lápida al festival internacional de la canción en el que el centro era la competencia misma”.

Antes de esa época, hubo clásicos como “Como una ola”, de Cecilia, que logró el triunfo en 1965, una época en que “la mayor parte de los cantantes eran copia de los estadounidenses”, pero ella tenía reminiscencias de intérpretes italianas como Rita Pavone. O “Canción a Magdalena” que le dio el triunfo en 1970 a Julio Zegers, “un cantante bisagra entre la Nueva Canción Chilena y el Canto Nuevo”. “Julie”, de Julio Bernardo Euson, representó a Holanda y años después volvió como parte del show, un fenómeno usual en la historia de Viña, “una canción muy bien lograda y con una muy buena orquestación”.

Dentro de las más emblemáticas está, sin duda, “El tiempo en las bastillas”, el éxito de Fernando Ubiergo que se llevó la Gaviota de 1978, en la primera transmisión televisiva a color del Festival. Canción que tuvo un segundo aire en el nuevo milenio como tema central de la serie “Los 80”, con versiones de músicos de la nueva generación como Dfiuntos Correa, Francisca Valenzuela, El Macha o Camila Moreno.

“Ausencias”, de Juan Carlos Duque, es una canción “típicamente festivalera, con sus crescendos, sus coros muy recordables y con una interpretación muy italiana que recuerda mucho a Gianni Bella”. Otros éxitos de esa época son “A tu regreso a casa”, de Braulio y la pegajosa “Dudando, dudando”, de Juan Sebastián, “muy en la onda de Miguel Bosé”.

Una de las curiosidades de la historia de la competencia que “Laisse-moi le temps”, de Romuald, que pese a ser de las favoritas, apenas logró el segundo lugar en 1973, siendo desplazada por la canción chilena a cargo de Julio Zegers. Tanto trascendió el tema que llegó a tener una versión a cargo de Frank Sinatra, la mundialmente conocida “Let me try again”.

La revisión terminó con dos canciones claves para entender la historia de la competencia viñamarina: “Alma, corazón y pan”, del uruguayo Gervasio, quien con esta canción de contenido más social comienza la reinvención de su carrera. Quizás una de las últimas canciones reconocibles de la competencia fue “Aria, ario”, del italiano Paolo Meneguzzi, un ejemplo del llamado “big in Japan”, el fenómeno donde una banda o cantante no logra repercutir en su país de origen, pero en otro son muy exitosos: Meneguzzi la rompió en Viña y en Chile, pero nunca llegó a ser realmente conocido en Italia.

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