«Imbecilidad suprema»: El extraño y vergonzoso momento que Carmen Gloria Arroyo experimentó con un invitado
La animadora estaba mediando una separación, cuando uno de los asistentes a su programa lanzó una particular petición.
Fue un momento de esos que queda grabado en la retina de los televidentes. Y uno que, seguramente, Carmen Gloria Arroyo no olvidará.
Es que la animadora estaba de lo más bien revisando un nuevo caso en Carmen Gloria a tu servicio. Uno donde una pareja quería divorciarse.
Sin embargo, más allá de las clásicas peleas que se dan frente a la abogada, tanto demandado como demandante la hicieron vivir un instante de lo más vergonzoso.
Todo debido a que José decidió nada menos que cumplir un último deseo antes de divorciarse de Claudia, quien llegó al programa pidiendo ayuda para su separación.
Carmen Gloria Arroyo y un extraño karaoke
Así, el hombre señaló que «antes de dar comienzo con esto, me gustaría cantar una canción, porque quiero cerrar un ciclo con mi ex. Si hubiera la facilidad de que usted me diera el permiso».
La recordada Jueza lo miró sorprendida, pero accedió. Y entonces, el sujeto procedió a interpretar, en modo karaoke, el éxito Fue Difícil, de María José Quintanilla.
Un momento donde tanto la figura de TVN como la ex de José lo observaban impresionadas por la peculiar performance.
«Esto es inédito en nuestro programa y me cuesta entender un poco. A ratos la señora lo disfrutó, aplaudió, hasta bailó. ¿Se lo esperaba?», dijo la conductora, a lo que Claudia contestó que «no, no me lo esperaba, porque no sé qué tanto se entregó a mí, porque a mí no me dio nada».
Entonces, José arremetió. «Es un tema para cerrar el ciclo, no es un tema que va dedicado 100% a ella. Es una canción que he cantado en los eventos a donde voy, pero no es dedicada a ella, sino que al momento de cierre de ciclo», dijo.
De esta forma, Carmen Gloria Arroyo siguió por largo rato impactada con la llamativa dedicatoria del hombre a su ex. Un momento que fue captado por el reconocido Instagram de Televisivamente, donde varios se rieron del hecho y lo calificaron de «imbecilidad suprema».