Maca Venegas sobre el sexo virtual: «A mí me da un poco de monos»
La abogada se sinceró en conversación con Jordi Castell.


Esta semana, Macarena Venegas conversó con Jordi Castell en El Aperitivo, su programa online, donde contó cómo vive la cuarentena sin la compañía de su pololo.
Sobre cómo pasa el encierro en su hogar, la abogada comentó que ha estado haciendo mucho ejercicio, ya que «me compré un montón de cosas para la casa, mancuernas, pesas, elásticos, y contraté personal trainer y hago clases por zoom, super pro, hago pesas, así como en el gimnasio».
Además, señaló que lo que está sucediendo con el Covid-19 a nivel mundial, «es como película de terror, es impresionante, encuentro que el proceso que hemos tenido nos ha estado enseñando y educando».
Respecto a su vida amorosa, Maca reveló que está pololeando con un español que actualmente vive en Buenos Aires. Eso sí, «no lo veo desde el 24 de febrero, que nos separamos en el aeropuerto de Sao Paulo».
«Después en marzo iba a empezar a ir a clases en Buenos Aires y llegó el coronavirus a instalarse. Hacemos video conferencia todos los días. El año pasado estuve viviendo un poco allá, fui 24 veces a Buenos Aires», agregó.
El pololo es español, pero lo conoció viviendo en Chile, pues «éramos compañeros de gimnasio, fuimos amigos durante 6 años y nos veíamos los sábados en la bicicleta de spinning. Nunca nos tomábamos un café, quedaba en el aire, hasta que un día dice que se tiene que volver a España y en una fiesta le dije: ¿tú te va a ir a tu país sin haberme invitado a salir?«.
«Lo encaré y él quedó peinado para atrás, no reaccionó en ese momento. Pero al día siguiente reaccionó, me mandó un mensaje y me invitó a comer«, confesó.
Sobre el sexo virtual para mantener viva la «llama del amor», Venegas aseguró que «a mí me da un poco de monos. Hace diez años atrás un mal nacido me publicó unas fotos, me dio rabia, al final encuentro que hoy día si uno hace sexo en pantalla no falta que te jaqueen el celular. Me pasó hace diez años y fue heavy. Fue una mariconada. La traición total, yo lo había pateado porque me ponía el gorro».




