Consejo Fiscal Autónomo: déficit estructural del 11,4% del PIB en 2021 es el desvío de la meta más elevado desde que existe la regla fiscal
El CFA pide al Gobierno "revertir efectivamente las medidas fiscales adoptadas para enfrentar la pandemia" y una "convergencia fiscal realista".

Dirigentes de la Mesa del Sector Publico se dirigen a entregar propuesta que al Ministerio de Hacienda sobre el reajuste a los sueldos, FOTO:SEBASTIAN BROGCA/AGENCIAUNO / SEBASTIAN BROGCA/AGENCIAUNO

El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) publicó este martes su informe sobre Desviaciones de las Metas de Balance Estructural en el que reportó que el déficit estructural en 2021 es del 11,4% del PIB, lo que es el desvío más elevado respecto a la meta definida por el Ejecutivo desde que existe la regla (2001).
La meta de Balance Estructural (BE) permite determinar el nivel de gasto público para cada año. La última establecida por el gobierno del presidente Sebastián Piñera para 2021 fue un déficit de 4,7% del PIB. Sin embargo, el informe de Finanzas Públicas publicado por la Dirección de Presupuestos (Dipres) el cuarto trimestre de 2021 mostró que el déficit estructural real llegó al 11,4% del PIB.
«Dicha desviación es aún mayor si se compara con la planificación fiscal originalmente planteada por el Ejecutivo. Así, previo a la crisis social, económica y sanitaria experimentada por el país, en julio de 2018 (mediante el decreto N° 743) el Ministerio de Hacienda planteaba como meta reducir el déficit estructural en aproximadamente un quinto de punto porcentual del PIB cada año, comenzando con un déficit estructural de 1,8% del PIB en 2018, lo que significaba metas de déficit estructural de 1,6%, 1,4%, 1,2% y 1,0% para 2019, 2020, 2021 y 2022, respectivamente», señala el informe de la CFA.
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La meta del BE para 2021 establecida en 2018 era de un déficit del 1,2% del PIB. Pero tras el estallido social y las medidas aplicadas por el Ejecutivo, esta subió a 2,5%. Y con la pandemia del coronavirus y el paquete aplicado en junio 2020 de 12 mil millones de dólares de gasto en 24 meses, se hizo el recálculo a un déficit estructural del 4,7% del PIB.
El aumento al 11,4% se explica, dice el CFA, «en gran medida, por los gastos extraordinarios para enfrentar la pandemia en 2021, considerándose las distintas extensiones del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) Universal, medidas de apoyo a las Pymes y refuerzos sanitarios».
«A su vez, el deterioro de las cuentas fiscales, producto de los mayores gastos, así como también las medidas bajo la línea incluidas en los planes de apoyo para enfrentar la pandemia, significaron un aumento de la deuda pública. Así, para 2021, la deuda bruta alcanzó a 36% del PIB (lo que se compara con 33% del PIB en 2020). En tanto, la deuda neta alcanzó a 30,8% del PIB en 2021 (lo que se compara con 24,6% del PIB en 2020)», añaden.
Las sugerencias del CFA
El Consejo Fiscal Autónomo advierte que, aunque la Dipres apunta a un déficit estructural para 2022 de 2,8% del PIB en sus últimas proyecciones (la meta es 3,9% en el decreto N° 1579 de 2020), esto debe ser evaluado con «prudencia debido a que el escenario base fue construido con cifras de crecimiento del PIB y de la demanda interna por sobre las expectativas de consenso».
«Son ocho las sugerencias planteadas por el CFA:
1) Las metas de balance estructural para el periodo 2022-2026, que deberán ser establecidas mediante decreto dentro de los primeros 90 días de comenzada la nueva administración, debiesen implicar una convergencia fiscal realista, pero exigente, de forma tal de asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
2) Revertir efectivamente las medidas fiscales adoptadas para enfrentar la pandemia, dada su naturaleza transitoria, proceso iniciado en la Ley de Presupuestos aprobada para 2022.
3) Monitorear los pasivos contingentes que puedan gatillarse tras la crisis de la pandemia.
4) Analizar los niveles de los fondos soberanos, en particular del Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), de forma tal de establecer un nivel mínimo de estos recursos para asegurar el acceso a liquidez en caso de nuevas emergencias.
5) Establecer una planificación para abordar los desafíos metodológicos que se han diagnosticado en la regla de Balance Estructural.
6) Complementar la regla de Balance Estructural con un ancla fiscal definida como un nivel prudente de deuda neta. Para ello, es necesario que se realicen estimaciones sobre el nivel de deuda pública prudente y sostenible para un país emergente como Chile.
7) Fortalecer la regla fiscal para contar a futuro con cláusulas de escape explícitas y debidamente normadas, para enfrentar eventos exógenos al accionar del Gobierno, de gran magnitud y transitorios, junto con reglas de convergencia posterior que establezcan la ruta de ajuste después de desviaciones de las metas de Balance Estructural.
8) Establecer explícitamente que las metas de Balance Estructural deben ser cumplidas ex-post, de forma tal que si se identifica un potencial desvío del Balance Estructural respecto de las metas, o si este se materializa, deba ser corregido».




