Francia comenzó a preparar nuevos recortes ante amenaza de sanciones desde Bruselas
Tras dos años de reducción paulatina de las cifras de déficit, en 2012 el país galo empezó a toparse con dificultades para seguir con el ritmo de ajuste, como les ocurrió a otros socios europeos.


La parálisis económica europea golpeó a Francia y los nervios empiezan a complicar al gobierno socialista. Varios pesos pesados del ejecutivo salieron al ágora para hablar sobre austeridad y las contradicciones fueron palmarias. Lo que está claro es que París no va a poder cumplir este año con el 3% de déficit prometido y comprometido. Bruselas lo daba por hecho desde hace meses y tiene lista una flexibilización del objetivo, en paralelo a otros países. La duda está en saber cómo gestionará François Hollande el incumplimiento, dada su gélida relación con Berlín y Bruselas, ante la presión creciente del ala izquierdista de su partido.
Tras dos años de reducción paulatina de las cifras de déficit, en 2012 Francia empezó a toparse con dificultades para seguir con el ritmo de ajuste, como les ocurrió a otros socios europeos: por el deterioro de la situación económica en toda Europa, causado precisamente por la sobredosis de austeridad. Francia invoca tanto los efectos secundarios de esa receta alemana como la fortaleza del euro (que perjudica las exportaciones) para justificar el incumplimiento seguro. Y pese a que en principio la comisión se muestra comprensiva, la prueba de que las sanciones están sobre la mesa la dio el Grupo Socialista del Parlamento Europeo, que emitió una nota de indignación que afirma que sería un desastre obligar a Francia a hacer nuevos ajustes en plena recesión. No sería la primera vez que eso ocurre con un país centroeuropeo: a finales de 2011, Bruselas ya exigió a Bélgica recortes adicionales para cumplir lo pactado, pese a que las fuentes consultadas destacan que el peso político de París hace pensar en un desenlace muy distinto.
Tras pactar en 2012 la reforma laboral con la patronal y algunas centrales sindicales, y aprobar un ajuste fiscal de 33.000 millones de euros para 2013 y un plan -del gusto de Alemania- para mejorar la competitividad, París intenta minimizar el impacto de más austeridad.




