Economía

La violencia en América Latina produce graves efectos económicos

La criminalidad en la región obliga a los gobiernos a destinar el 2% del PIB a combatirla y ralentizó el crecimiento en la zona, según datos del la Oficina de Droga y Crimen de la ONU y del Banco Mundial.

Pese al progreso que vive América Latina, el crimen y la violencia en la región siguen constituyendo el principal obstáculo para su desarrollo social y económico. Es en los países de la zona donde se concentran los mayores índices de violencia a nivel mundial, según datos del la Oficina de Droga y Crimen de Naciones Unidas y del Banco Mundial.

La inseguridad ciudadana no sólo es el principal motivo de inquietud de sus habitantes, por delante de otros asuntos como el desempleo o la salud, según datos del Latinobarómetro, sino que absorbe una parte importante de los recursos y esfuerzos de los gobiernos de la región: América Latina invierte en combatir la violencia el 2% de su PIB.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dedica estos días un seminario para cuantificar el impacto económico de este fenómeno en la zona y facilitar el uso de nuevas herramientas que garanticen la eficacia de las políticas públicas de seguridad ciudadana.

Cada año, el 12% de los ciudadanos de América Latina es víctima de un acto de violencia (en África, el continente con el índice más elevado el porcentaje solo es del 13%) y el 32% de sus empresas sufre pérdidas económicas derivadas de vandalismo o de robo (la cifra más alta), según los datos que facilitó Santiago Levy, vicepresidente de Sectores y Conocimiento del BID.

Según algunos estudios presentados en el BID, en México, en los municipios más afectados por la violencia de los cárteles, el consumo eléctrico anual disminuyó en un 5,7%; en Brasil –el país, tras El Salvador, con mayor índice de homicidios en América Latina (21 muertes por cada 100.000 habitantes), el incremento de la sensación de seguridad en una zona urbana provoca un aumento el valor de las vivienda en 1.153 dólares; en Colombia, los menores que acaban internados como consecuencia de delitos, tienen un 15% menos de posibilidades de ingresar en el sistema educativo.

América Latina ha visto cómo se incrementa la renta per cápita de sus habitantes, pero, contrariamente a la tendencia de que los países con mayor renta per cápita, reducen su índice de violencia, la región supera en seis puntos la tasa de criminalidad de Asia, según datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Banco Mundial. “Más que el crecimiento económico”, insiste Beliz, “lo importante es garantizar la calidad de ese crecimiento”.