Francia rechazó el recorte al presupuesto de la UE propuesto por Van Rompuy
El gobierno galo es uno de los tres países que más contribuyen al presupuesto de la Unión Europea, junto a Alemania y Gran Bretaña. Su presidente Franois Hollande sigue siendo crítico con la austeridad.


La compleja negociación de los presupuestos de la Unión Europea para el periodo 2014-2020, que será el tema central del Consejo Europeo, reveló una profunda división entre los países y las instituciones de la UE. Mientras Alemania y Herman van Rompuy, el presidente del Consejo, intentaban limar asperezas con el primer ministro británico David Cameron para acercarse a la reducción del gasto reclamada por Londres e impedir así su anunciado veto al paquete presupuestario, París hizo oír su voz y rechazó la última propuesta del Consejo Europeo que quiere recortar la de la Comisión en 80.737 millones de euros y mete la tijera, básicamente, en las políticas agrícolas.
Francia se colocó frontalmente en contra de la idea lanzada el miércoles por Van Rompuy. París considera que el tijeretazo propuesto por el líder del Ejecutivo comunitario tiene un sesgo negativo demasiado marcado en lo relativo a la agricultura, que supone un 40% de las cuentas comunitarias. El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, afirmó: “Esa propuesta no constituye de ninguna forma una base de negociación aceptable para Francia en lo que se refiere al techo de gasto previsto para la Política Agrícola Común (PAC)”.
Una fuente del ministerio de economía galo explicó sus tres líneas rojas en este momento: “No reducir las ayudas a la PAC, no tocar los fondos de cohesión y no perjudicar las políticas de crecimiento”. La fuente recordó que Francia no es partidaria de un recorte del presupuesto, sino de “un pequeño aumento, aunque menor que el que propone la Comisión”.
Francia es uno de los tres países que más contribuyen al presupuesto de la UE, junto a Alemania y Gran Bretaña. Su presidente, François Hollande, pactó con Madrid mantener intactas las ayudas a la PAC, y parece dispuesto a luchar a fondo esa batalla. Además, Hollande necesita que la UE sea un verdadero motor del crecimiento para cuadrar las cuentas en casa (prevé crecer un 0,8% en 2013) y sigue siendo crítico con la política unívoca de austeridad.




