Catástrofe de Japón causó fuertes pérdidas en empresas energéticas y aseguradoras europeas
"Esto aumentó la apuesta por las renovables como alternativa, aunque el ganador a medio plazo seguirá siendo el gas, además de centrar la atención en la eficiencia energética", aseguraron expertos.
La catástrofe ocurrida en Japón y la crisis nuclear desatada a causa del terremoto y posterior maremoto están disminuyendo el optimismo sobre la recuperación internacional en los mercados financieros, al mismo tiempo que hundieron el valor en Bolsa de las compañías con intereses en las centrales atómicas y motivaron un serio correctivo por segundo día consecutivo contra el sector de las aseguradoras.
Entre las mayores caídas destacaban las energéticas, con Repsol al frente, y las constructoras. Así, las compañías con intereses nucleares como Endesa (1,99%), la francesa EDF (5%) o las alemanas E.ON (6%) o REW (5%) marcaron hoy los descensos por el anuncio de los respectivos Gobiernos de que van a revisar su política atómica a raíz del desastre nuclear acontecido en Japón, que según los últimos cálculos ascienden a 180.000 millones de dólares. Sin embargo, el mayor ajuste lo sufrió el fabricante francés de centrales nucleares Areva, que se dejó más de un 9%.
"Se abren claros interrogantes sobre el impulso a las nucleares", afirmaron analistas. "Esto aumentó la apuesta por las renovables -lo que explica el repunte de Gamesa, fabricante de aerogeneradores- como alternativa, aunque el ganador a medio plazo, en cualquier caso, seguirá siendo el gas, además de centrar la atención en la eficiencia energética", añaden.
Asimismo, por segunda jornada consecutiva, los inversores mantuvieron su salida de los valores vinculados al sector de los seguros, principalmente en el de reaseguros, que son los que están expuestos a la catástrofe. Según cálculos del sector, la reconstrucción supondrá un gasto para las reaseguradoras, que son las compañías con las que las aseguradoras tradicionales cubren sus riesgos, de hasta 35.000 millones de dólares de los cientos de miles de millones que costará recuperar la normalidad. Aunque esta cifra es provisional y, por lo tanto, puede cambiar, ya se equipara con el coste del Huracán Katrina y probablemente, según los expertos, lo superará. Lo que no cubren son los daños causados por una fuga nuclear.




