FMI pidió a China flexibilizar yuan »con urgencia»
El Fondo cree que las trabas a la fluctuación del tipo de cambio "atascarían el reequilibro global". EEUU y Japón deberán hacer un ajuste fiscal mayor.
El Gobierno chino sabía lo que se hacía cuando decidió, a principios de la semana pasada, permitir una ligera y gradual apreciación del yuan respecto al dólar. Antes de la crisis, la habitual polarización entre países que exportan y ahorran -China y, en menor medida, Alemania- y países que importan y se endeudan -EE.UU. y parte de la zona euro- había llegado a extremos insostenibles. El G-20 encomendó al Fondo Monetario Internacional que desarrollara recetas para reconducir la situación. Y el Fondo las presentó el pasado domingo, pero con una salvedad: servirán de poco si China no cambia su política. "Los impedimentos a la fluctuación de los tipos de cambio atascarían el reequilibrio global", sentencia en el informe, distribuido tras el fin de la cumbre.
La acción preventiva de Pekín permitió aliviar la presión política, pero las dudas entre los países avanzados persisten. A fin de cuentas el Gobierno chino solo anunció que dejará fluctuar el yuan hasta un 0,5 por ciento sobre el valor de la sesión anterior y su arsenal de reservas le permite, de hecho, decidir cada día cuánto se aprecia. Y los mercados adelantan que la apreciación este año no superará el 3 por ciento, cuando los expertos sostienen que el yuan está entre un 15 y un 40 por ciento por debajo de su valor real.
El informe del FMI concluye que las recetas recomendadas permitirían acortar en un 25 por ciento las diferencias en los saldos comerciales y aumentar en un 2,5 por ciento el crecimiento de la economía mundial en los próximos cinco años. Pero matiza que eso exigiría un reajuste de los tipos de cambio, imposible si China no deja flotar el yuan sin restricciones.
El Fondo plantea tres tipos de recetas: un intenso ajuste fiscal para las economías avanzadas; políticas que fortalezcan las redes de seguridad social y la inversión en infraestructuras en los emergentes; y reformas estructurales contundentes en los países industrializados con problemas de productividad.