Obama fue más audaz que sus pares en cumbre del G-20
Estados Unidos quería una apuesta más firme por el estímulo al crecimiento, así como una actuación más contundente y coordinada en los mercados financieros.
Todos los Gobiernos de las mayores economías del mundo son actualmente conservadores, excepto el de Estados Unidos. Es discutible si eso influyó o no en el desarrollo de esta cumbre del G-20, pero lo que sí es cierto es que el presidente norteamericano, Barack Obama, fue el más audaz, económicamente.
El mandatario norteamericano reconoció su posición en un tono de obligada esperanza: "Podemos acercar nuestras diferencias, podemos coordinar nuestras posiciones y podemos mantener nuestro esfuerzo por un crecimiento duradero que permita volver a crear empleos y extender la prosperidad por el mundo".
El acuerdo alcanzado para reducir a la mitad los déficits fiscales en el plazo de tres años, aunque respaldado por Estados Unidos, no era el objetivo prioritario de Obama. Estados Unidos quería una apuesta más firme por el estímulo al crecimiento del que se vio en esta cumbre y quería una actuación más contundente y coordinada en los mercados financieros de lo que se consiguió. El comunicado final alude a esos aspectos, pero es más resolutivo en la intervención contra el déficit y la deuda.
Pese a esta situación, la imagen de Obama podría verse incluso reforzada como una referencia consistente de una distinta solución económica. "En Estados Unidos estamos comprometidos a liderar con el ejemplo", declaró.
La resistencia encontrada en Toronto coincide con la presión que Obama siente en casa, donde la oposición y parte de su propio partido exigen al presidente mayor preocupación por la deuda y el déficit.