Debilidad económica desplazó a reforma financiera en G-20
El directivo del Banco Mundial, Ngozi Okonjo-Iweala, advirtió que "justo cuando pensábamos en que habíamos girado la esquina, las nubes aparecen en el horizonte".
La posibilidad de que la crisis fiscal de la eurozona acabe afectando la incipiente recuperación de la economía internacional y cause una nueva recesión está desplazando en la agenda del G-20 a los temas relacionados con la reforma financiera. Pese a que el objetivo y los plazos prefijados para reforzar la supervisión del sistema es compartido por todos, la divergencia que existe entre los países sobre las formas de llevarlo a cabo y la eventual imposición de una tasa a la banca motivó que la atención se desvíe al riesgo de caer en una crisis.
"Es importante que todos entendamos cómo de frágil es la recuperación", afirmó a su llegada al evento el ministro del ramo de Sudáfrica, Trevor Manuel. En la misma línea, el directivo del Banco Mundial, Ngozi Okonjo-Iweala, advirtió que "justo cuando pensábamos en que habíamos girado la esquina, las nubes aparecen en el horizonte".
Para consolidar el crecimiento ya no sirven las mismas recetas que el G-20 fijó en sus anteriores citas de Londres o Pittsburgh y que pasaban por mantener los planes de estímulo. Ahora se trata de todo lo contrario: potenciar los planes de ajustes de déficit, sobre todo en Europa, para disipar las dudas y evitar el riesgo de contagio a otras economías. Al menos en este punto, no hay división entre los países miembros. De hecho, entre las conclusiones finales que se esperan de esta reunión en Busán, Corea del Sur, todo el mundo incluye ya un apoyo expreso a los planes de ajuste europeos, aunque solo sea para evitar un mayor castigo de los mercados.
Los ministros de Economía y Finanzas del organismo que agrupa a los más ricos del planeta y a los principales países en desarrollo, celebran en la ciudad coreana de Busan una reunión preparatoria para la próxima cita de sus primeros espadas en Toronto.