FMI aprobó el paquete de ayuda a Grecia
Dominique Strauss-Kahn, director gerente del organismo, dijo que el esfuerzo debía ser "colectivo" y redundará en beneficio de toda la economía. De los 110 mil millones de euros que se movilizarán, el FMI aporta 30 mil millones y el resto llegará de los socios europeos.
La reunión del consejo de gobierno del Fondo Monetario Internacional (FMI), para autorizar el multimillonario préstamo en favor de Grecia, fue algo más que un trámite. Había que contener sin dilación el riesgo de contagio y proteger la estabilidad de la economía global. Como dijo el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, la semana pasada, el esfuerzo debía ser "colectivo", y redundará en beneficio de todos. De los 110 mil millones de euros que se movilizarán, el FMI aporta 30 mil millones y el resto llegará de los socios europeos.
El FMI confía en que este apoyo financiero pondrá la economía griega en la senda de un crecimiento sostenido y la creación de empleo. La ayuda se irá canalizando conforme el ejecutivo heleno la solicite. El programa, con tres años de vigencia, permitirá así a Grecia no tener que acudir al mercado hasta 2012. Pero para realizar los desembolsos, el FMI recuerda que el país receptor del préstamo debe respetar una serie de condiciones de austeridad fiscal, que políticamente son muy comprometidas para los gobiernos beneficiarios, porque les fuerzan a ejecutar grandes recortes de gasto público.
El FMI camina así por una fina línea, porque debe contribuir a la vez con su mecanismo a restaurar la credibilidad fiscal del país con problemas, sin crear resentimientos entre el ciudadano ordinario, como los que en el pasado surgieron a raíz del rescate de Argentina y de algunos países asiáticos. La aportación del FMI al rescate de Grecia no está exenta de debate tampoco en Estados Unidos, el principal país contribuyente a las arcas del organismo multilateral. La Administración de Barack Obama apoya sin fisuras el plan, porque teme que esta crisis puede amenazar el incipiente repunte económico.
Aunque la ayuda de Estados Unidos no es directa, como la de la UE, no son pocos en el Capitolio, sobre todo del ala republicana, reticentes a que, utilizando el FMI, se arriesgue el dinero del contribuyente estadounidense para rescatar a otro país. Y temen que luego vengan otros con problemas pidiendo dinero.