Deuda de Grecia cayó al nivel de »bono basura»
La agencia S&P justificó su decisión en "los desafíos políticos, económicos y fiscales que afronta el Gobierno griego" para cumplir el plan de estabilidad y reducir el déficit, que según afirmó hoy martes Atenas puede llegar al 14% tras las próximas revisiones del dato de 2009.
La tragedia griega pasó a una nueva fase después de que la agencia de calificación Standard & Poor’s rebajó la calidad de su deuda hasta el nivel de bono basura, lo que le cierra todas las puertas para poder acudir a los mercados a financiarse y le deja a la contingencia de que sus socios del euro activen los créditos de hasta 45.000 millones de euros previstos en el plan de rescate para evitar la bancarrota.
La noticia, además de agravar la situación financiera de la República Helénica, llevó la alarma a los mercados de deuda por una crisis que cada día que pasa alcanza cotas impensables hace unos meses y desconocidas en toda la historia de la eurozona. De hecho, ante el grave cariz que están tomando los acontecimientos, la Comisión Europea convocó a una reunión de emergencia al Eurogrupo para el 10 de mayo con el objetivo de buscar una solución a la primera crisis del euro.
Ni el plan de rescate acordado por sus socios de la UE y el FMI, ni los planes de austeridad aprobados por Atenas pudieron contrarrestar el temor del mercado a que la República Helénica entre en suspensión de pagos más pronto que tarde. Todas las noticias que se van conociendo sobre la crisis no hacen más que empeorar la situación de Grecia y, por extensión, de los otros tres países de la eurozona con graves problemas fiscales que ya están en la diana de los inversores como posibles próximas víctimas: Portugal, Irlanda y España.
La agencia justificó su decisión en "los desafíos políticos, económicos y fiscales que afronta el Gobierno griego" para cumplir el plan de estabilidad y reducir el déficit, que según afirmó hoy martes Atenas puede llegar al 14% tras las próximas revisiones del dato de 2009 con una deuda pública del 130% del PIB en 2014. El anuncio de que rebajaba la calificación de Grecia a largo plazo tres escalones, de BBB- a BB+, lo que deja su deuda al nivel de inversión sólo apta para los especuladores, tuvo un efecto inmediato en los mercados, donde la rentabilidad del bono a 10 años de la República Helénica llegó a superar el 18%, según Bloomberg, y disparó la llamada prima de riesgo -el diferencial frente al bund alemán, de referencia- a más de 1.500 puntos básicos. Algo del todo desconocido hasta la fecha en la década de vida de la eurozona y muy difícil de encontrar fuera de ella, aunque luego volvió a los niveles de las últimas jornadas sobre el 9,6%.
Grecia necesita los créditos de sus socios del euro y el FMI, hasta 30.000 millones a un interés del 5%, y 15.000 millones entre un 3,5% y un 4%, respectivamente, para afrontar los próximos vencimientos de su deuda. Para empezar, Atenas necesita 8.500 millones antes del 19 de mayo para pagar a los tenedores de sus bonos, de ahí la urgencia de activar ya los préstamos, cuya tramitación puede prolongarse hasta dos semanas. En caso de no poder disponer de los fondos a tiempo, se vería obligada a renegociar los pagos, lo que no solo afectaría a Grecia, ya que la mayor parte de su deuda está en manos de bancos alemanes y franceses. Además, también podría provocar un efecto dominó que acabaría afectando al resto de la eurozona al socavar la confianza de los inversores en su solidez y estabilidad. En cualquier caso, resulta más que difícil afrontar un eventual proceso de renogación con la nueva nota que le ha puesto S&P.