FMI pidió a la banca europea un fondo para enfrentar grandes quiebras
"Las estructuras actuales han probado ser inadecuadas para manejar las bancarrotas nacionales e internacionales, haciéndolas más costosas de lo necesario para los contribuyentes", dijo el director gerente de la entidad, Dominique Strauss-Kahn.
Los Gobiernos occidentales han barajado en los dos últimos años varias posibilidades para impedir que una crisis financiera vuelva a poner en peligro el sistema económico. Como en septiembre de 2008, cuando la quiebra de Lehman Brothers empujó al capitalismo al borde del abismo. Una de esas alternativas es forzar a la banca a dotar un fondo con el que hacer frente a la hipotética quiebra de una gran entidad financiera. Y eso es exactamente lo que ayer propuso para los bancos europeos el máximo responsable del Fondo Monetario Internacional (FMI), con la aprobación de la Comisión Europea.
El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, defendió en Bruselas la creación de una entidad europea que maneje los rescates de las instituciones financieras multinacionales en la UE. Esta entidad se financiaría mediante tasas a la banca. "Es necesaria una autoridad de resolución europea, dotada con un mandato y con las herramientas para lidiar con los costes de una bancarrota de bancos transfronterizos", dijo, en lo que denominó "una solución a priori, en lugar de a posteriori". Esta propuesta va en la misma dirección que las resoluciones del G-20 y de EE UU.
El francés, que participaba en una conferencia organizada por la Comisión, afirmó que la autoridad debería ser parte de un sistema más amplio de "prevención, manejo y resolución de crisis europeas", y propuso financiarla con "cargos a los seguros de depósitos e impuestos a las principales instituciones financieras".
Strauss-Kahn criticó la inacción que ha caracterizado a Europa en este asunto. "Veo muchos esfuerzos en la UE para hacer frente a la regulación y supervisión transfronteriza, pero no en la gestión y resolución de crisis", aseguró. "Las estructuras actuales han probado ser inadecuadas para manejar las bancarrotas nacionales e internacionales, haciéndolas más costosas de lo necesario para los contribuyentes". Puso como ejemplo a Fortis, banco que tuvo que dividir los negocios belga y holandés antes de ser nacionalizados.




