«Deportes con Historia»: el récord superclásico de Esteban Paredes, el pelotazo de Djokovic y la igualdad de género en el fútbol brasileño
En la columna deportiva de Ciudadano ADN, Cristián Arcos revisó estos tres hitos de la actualidad del fútbol y el tenis.


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El día después de un Superclásico «medio aguachento en lo futbolístico» y sin público destacó por otra cosa: el logro de Esteban Paredes, que igualó el histórico récord de goles en un Superclásico establecido por Carlos «Tanque» Campos, de Universidad de Chile. Así lo recordó Cristián Arcos en «Deportes con Historia», la columna deportiva de Ciudadano ADN.
«Tanque», hoy de 83 años, y figura de gloria en la década de 1960, fue el mayor goleador de la U, «de los mejores, sino el mejor que ha tenido en toda su historia», con 199 tantos, de los cuales 184 fueron por torneos nacionales. Paredes incluso supera esa cifra, con 208 goles en torneos de primera división.
Campos nunca jugó en otro equipo que no fuera Universidad de Chile: tenía 32 años, el técnico de la época decidió prescindir de él, hecho que llevó a que «no jugara más». «Tuvo ofertas de muchos lados y no jugo más, porque para él era solo la U. Agarró sus cositas y se fue para la casa».
Ahora, ambos comparten el apodo de «tanque», en una comparación desde cierta prensa futbolística que, para Arcos, tiene más que ver con la potencia y al tipo físico de ambos jugadores, porque Paredes, a sus 40 años de edad, «es un jugador más técnico que otra cosa».
El pelotazo de Djokovic
En el mundo, el escándalo deportivo de la jornada de este domingo 6 se volvió una imagen rápidamente viralizada: Novak Djokovic, tenista número 1 del mundo, mientras se enfrentaba al español Pablo Carreño Busta, pierde un servicio y lanza una pelota hacia atrás, golpeando a una jueza de línea en la tráquea. El acto lo hizo merecedor de la expulsión del US Open.
«Podría decir que no tuvo intención, pero el reglamento no mide la intención», analizó Arcos. Se trata de la tercera vez en la historía de los Grand Slam que un tenista es echado de la cancha. El primero, «era que no», fue John McEnroe en Australia en 1990, por insultar al juez de silla; luego, fue el turno de Stefan Koubek en Roland Garros 2000 por darle a un recogepelotas.
Djokovic ha tenido «un año muy desafortunado» este 2020: recibió duras críticas por el Adria Tour, fue negacionista del Covid pese a que él y su esposa tuvieron el virus, y amenazó con crear su propia Federación de Tenistas luego de pelearse con los miembros de la actual. Su gran enemigo de la temporada, el australiano Nick Kyrgios, se demoró 45 minutos en twittear «si esto me hubiera pasado a mí y no al bufón, ¿cuánto tiempo me habrían castigado?». Mientras, Djokovic expresó en la misma plataforma que «toda esta situación me ha dejado triste y vacío. Estoy arrepentido de haberle creado tanto estrés (a la jueza de línea) sin querer».
Igualdad salarial entre futbolistas en Brasil
El pasado miércoles, el presidente de la Federación Brasileña de Fútbol, Rogério Caboclo, anunció «premios, viáticos y remuneraciones idénticas entre sus selecciones masculinas y femeninas a partir de ahora». Un logro que no es usual alrededor del mundo en el fútbol, que «es un reducto extremadamente machista»: ahora Brasil se suma a Nueva Zelanda, Australia y Noruega como únicos países con igualdad salarial entre futbolistas hombres y mujeres.
Sin embargo, el ejemplo brasileño es importante por su tamaño y su valor simbólico. Hoy Brasil cuenta con 36 clubes profesionales de fútbol femenino, aun cuando sus logros no alcanzan los de países como Estados Unidos, que ya tiene copas ganadas, lo que empujó a sus jugadoras a demandar a la Federación Norteamericana de Fútbol por igualdad salarial. Sin embargo, no han logrado. En ese país, el viático mínimo para jugadores hombres es de 70.250 dólares, mientras el de las mujeres apenas alcanza los 16.238 dólares.
En Chile, en tanto, «los paralelos son brutales» con estas desigualdades. Christiane Endler fue la jugadora que puso en la mesa el tema, al denunciar que la Roja Femenina viajaba a sus torneos en clase turista, mientras la Selección masculina lo hacía en clase preferencial, lo cual según Arcos se resolvió «en el papel», ya que hasta ahora no hemos visto viajes de la delegación completa. En nuestro país, hay un solo club profesional con contrato para todas sus jugadoras: Santiago Morning. La mayoría de los entrenadores de ligas femeninas son varones, partiendo por José Letelier, de la Selección. «Las decisiones las siguen tomando hombres, aunque juegan mujeres».




