Cultura y Educación

Ciudadano a pata: revisitando la obra del gran Claudio Arrau

La columna de cultura, gastronomía y patrimonio de Ciudadano ADN hizo un recorrido por la figura del legendario pianista chileno, en el año que se conmemora el centenario del premio Franz Liszt, que a sus 17 años dio un gran impulso a su carrera.

Por Ciudadano ADN
Viernes 30 de Oct, 2020 - 23:18

Este año se cumplen 100 años desde que Claudio Arrau ganara el premio Franz Liszt, condecoración que estuvo 45 años desierta antes de la aparición del pianista chillanejo. Un hecho que representa la importancia del pianista chileno, y que con tan solo 17 años. lo catapultó a una extraordinaria carrera, que lo reconoció como uno de los mejores pianistas del Siglo XX, además del mejor intérprete de la obra de Beethoven.

Por eso, “Ciudadano a pata”, la columna de cultura, gastronomía y patrimonio de Ciudadano ADN, le dedicó su nuevo episodio a la vida y obra de Arrau. “Él lo que hace es hablar al piano. Está en las más grandes alturas de la música clásica de todos los tiempos. Siempre va a estar dentro de los cinco mejores del Siglo XX”, sentenció el periodista Mario Cavalla.

La conexión entre Arrau y Beethoven es verdaderamente hereditaria, a través de su maestro y mentor, Martin Krause, quien fue discípulo de Franz Liszt, alumno del checo-austríaco Carl Czerny, que a su vez fue discípulo del mismísimo Ludwig van Beethoven. Cinco generaciones y tres grados de separación en una genealogía musical de la que Arrau fue el heredero final.

“Él decía que la partitura es solamente el esqueleto de la obra, después viene todo lo demás”, recordó Cavalla. Martin Krause, profesor de Arrau entre los 10 y 15 años y a quien reconoció como lo más cercano a una figura paterna, solía decirle que “para interpretar correctamente a Beethoven tienes que involucrarte en la obra y el contexto”. Por eso, Krause lo mandaba a estudiar pintura, arquitectura y leer libros para así llegar a la profundidad de la obra.

Arrau fue un verdadero hijo del rigor: cuando tenía un año de edad, su padre falleció cayéndose del caballo; su madre debió enfrentar su crianza en soledad y con muchos problemas económicos, que la llevaron a dar clases de piano. Así fue como detectó el talento de su hijo. Un talento tal que lo llevó a ganarse una beca en el Conservatorio Stern de Alemania. “Ahí se empieza a moldear esta figura del piano”.

Cuando su discípulo es asesinado a manos del nazismo, Arrau decide dejar Alemania para siempre y se va a Estados Unidos, país en el que las interpretaciones de Beethoven o Liszt no eran tan populares como en Europa. Ahí protagonizó la película “Sueño de amor”, dirigida por el chileno José Bohr, y donde encarnó a Franz Liszt, además de volverse un habitué del Metropolitan Opera House y del Teatro de Boston. “Se crearon premios adicionales porque ya no sabían qué premio darle”, comentó Cavalla.

El influjo de Arrau en la música fue tal que, cuando el formato CD salió a la venta por primera vez en 1982, fueron tres los músicos elegidos para inaugurar el formato: Abba, el director de orquesta Herbert von Karajan, y Claudio Arrau. “Es una prueba del tonelaje que tenía”.

El pianista hizo casi toda su carrera fuera de Chile, y volvió a nuestro país en contadas ocasiones, una de ellas en 1984, para el célebre concierto en el Teatro Municipal donde celebró sus 80 años de edad. “Todavía tocaba como los dioses”, recordó Cavalla. Además, la dictadura militar hizo que sus visitas fueran aún más esporádicas, “porque tenía sus distancias” al respecto.

Finalmente, Arrau falleció en 1991, y en ese momento, muchos países le ofrecieron a la familia ser el lugar de sepultación, entre ellos Alemania y Austria, pero “él siempre puso en su testamento que quería ser enterrado en Chillán”. Por eso, hasta el día de hoy, sus restos están ahí, en el Cementerio Municipal de la comuna, en el Patio de los Artistas, rodeado de otros ilustres creadores chillanejos como Ramón Vinay, Marta Colvin y Lalo Parra.

Museos y helados

“Ciudadano a pata” también recordó que varios museos de la capital acaban de hacer su reapertura, aunque con aforo restringido y todas las restricciones del caso. Entre ellos, el Museo Histórico Nacional -frente a la Plaza de Armas-, y el Museo de Historia Natural, en la Quinta Normal, además del Museo de Bellas Artes y la Biblioteca Nacional.

Por último, la columna entregó tres refrescantes datos de helados para esta primavera. Uno de ellos está en el Food Park de Catedral, al llegar a San Martín, y ofrece helados tailandeses y hasta tacos helados. Otro es un clásico del Drugstore, en la comuna de Providencia: Sebastian tiene en su menú “uno de los mejores café helados, generosos con el helado de vainilla”.

Junto a los anteriores Cavalla sugirió Il Maestrale, una de las mejores heladerías italianas fuera de Italia.

 

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Uno no es suficiente 😋💗 #ILMaestrale #GelatoItaliano

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