Cultura y Educación

Ingeniero chileno descubrió que el pisco se produce desde 1717 en Alhué: “Creo que veremos pronto la réplica peruana, y probablemente más polémica”

Ciudadano ADN conversó con Cristián Cofré, también experto en genealogía, quien hizo el hallazgo que desplaza al Valle del Elqui como el sitio donde se inició en Chile la fabricación de este brebaje, cuyo origen es disputado por ambos países.

Por Ciudadano ADN
Martes 07 de Jul, 2020 - 22:09

¿El pisco es chileno o peruano? Una vieja disputa que no parece tener solución, y que luego de una ofensiva publicitaria por parte del país vecino, hoy suma un nuevo capítulo, con la aparición de un estudio que encontró referencias de su fabricación en 1717, dieciséis años de la fecha que se tenía registrada hasta ahora, en la antigua estancia de Alhué, a casi 500 kilómetros del lugar que siempre se señaló como su origen: el Valle del Elqui.

El estudio encontró un inventario de la época que incluye 25 botijas de pisco, de unos 18 litros cada una. Un documento que cambia la historia del pisco tal como la conocíamos, y que “fue una sorpresa, no solo para mí”, según aseguró en Ciudadano ADN el responsable del estudio, Cristián Cofré, académico de la Escuela de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad de Valparaíso.

Según contó Cofré, su investigación partió de “un interés genealógico, al reconstruir la historia familiar de mis antepasados”, lo que lo llevó a encontrar el documento en el Archivo Nacional Histórico, buscando la historia del valle y sus principales terratenientes. El documento incluye también materiales del campo, cantidad de viñas, parras, árboles frutales, tinajas quebradas y productos de cuero, y pertenece a la estancia Pérez de Valenzuela, importante familia que tenía una gran hacienda que cubre la zona hoy conocida como Alhué y Las Cabras.

La noticia ha repercutido en el medio nacional, y “ayer apareció en los medios peruanos, así que creo que prontamente veremos la réplica de ellos de este hallazgo, y probablemente más polémica”, expresó el experto.

 

Todo fue culpa de la genealogía

Ese hobby por la genealogía es parte de la vida de Cofré “desde que era chico, así que tengo 25 años de experiencia”, descubriendo sus propios antepasados hasta la España del siglo X. También es director del Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas, que si bien no ofrece investigaciones para privados, “ofrecemos ayuda”, la que también brinda desde su sitio web personal.

“Si uno se dedica a investigar, rinde frutos”, aseguró. Otro de sus descubrimientos históricos en la zona de Alhué hablan de una parrilla para empanadas que data de 1660. “Anda a saber tú a qué se referían como empanadas, pero es curioso”. Una zona aislada, llena de historia y misterios, que hasta hace pocas décadas no tenía luz eléctrica, y que debe su nombre al cacique Yabalgâlgüe, significando “el espíritu del muerto”. Una de sus primeras encomenderas fue doña Inés de Suárez.

Gracias a sus investigaciones, Cofré pudo constatar el mestizaje propio de la ascendencia chilena. “Somos el resultado de la unión de españoles con indígenas e incluso africanos”. Según sus datos, en promedio el chileno tiene un 47% de sangre nativa americana, un 47% de ibérica, y un 2% de africana, algo que se puede apreciar en los topónimos de origen mapuche o quechua, de raíz africana. “La influencia está”, e incluso es mayor en el norte, mientras la sangre nativa es más fuerte en las regiones de Atacama y Coquimbo, aumentando hacia el sur, y sobre todo en La Araucanía, donde “los mapuches actuales también tienen sangre española, no hay una pureza en ese sentido. Somos todos mestizos”.

El Instituto publica una revista de estudios históricos, de la que Cofré es director. Ahí publican artículos de investigación genealógica, que han incluido genealogías de presidentes, desde Piñera, Bachelet o Aylwin, hasta ascendencias mucho más antiguas como Alessandri y Montt. En los últimos años publicaron una “anti-genealogía” de los Parra, que muestra “cómo una familia de campo puede remontar su genealogía hasta principios del siglo XVIII”. En esa investigación descubrieron su procedencia de la zona de Maule y San Carlos. “Los De la Parra venían de España”, contó el experto.

Un ejercicio que se podría hacer con muchas familias chilenas con apellido español, y que permitiría descubrir usos y costumbres de épocas pasadas, como que “los indígenas tomaban apellidos españoles porque era parte de su socialización, y antiguamente no tenían apellidos. Los tomaban del vecino, del encomendero”. O también confirmar datos como que González sigue siendo el apellido más común en Chile, seguido de Muñoz y Pérez. “Llegaron muchos españoles de apellido González, así que el mito de ‘somos todos parientes’ no es así. Hay más de 50 ramas distintas”.

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