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Marcela Vacarezza destapa la difícil decisión sobre sus padres de 90 y 89 años: “Me costó convencerlos”

“Yo creo que fue una cosa de Dios”, manifestó la panelista de Alfombra Roja.

Tras seis años viviendo en Miami, Marcela Vacarezza regresó a Chile a mediados de agosto con una decisión familiar que no fue fácil de concretar: llevar a vivir con ella a sus padres, Ricardo Vacarezza, de 90 años, y Adriana Etcheverry, de 89.

La comunicadora se instaló junto a su esposo, Rafael Araneda, y sus hijos en una casa en Chicureo que buscaron durante semanas. Uno de los principales requisitos era que la propiedad tuviera espacios adecuados para sus padres, quienes finalmente se mudaron hace una semana.

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Vacarezza explicó que su regreso respondió a varios motivos. “Me devolví a Chile para estar todos juntos, ya mis dos hijas se habían devuelto y ellas nos pedían hacer lo mismo”, explicó la psicóloga a LUN.

Sumado a lo anterior, la actual panelista de Alfombra Roja sostuvo que la decisión también fue para “estar con mis papás que ya tienen 90 años y no sé cuántos años les quedan”.

Marcela Vacarezza contó cómo convenció a sus padres

Hasta antes del cambio, sus padres vivían solos en un departamento cercano al Apumanque. Sin embargo, la operación de rodilla de su madre llevó a Marcela y sus hermanas a considerar que necesitaban mayor compañía y apoyo.

“Ellos son muy testarudos, entonces me costó convencerlos y es entendible”, reconoció la comunicadora, quien explicó que dejar una vivienda donde habían acumulado muebles y recuerdos durante años tampoco era sencillo.

La movilidad fue otro factor determinante. “De la cabeza los dos están fantásticos, pero les cuesta la movilidad”, explicó Vacarezza. Por eso, la familia necesitaba encontrar una casa con habitaciones y baño en el primer piso, ya que sus padres no pueden subir escaleras.

Finalmente, encontraron una propiedad cuya dueña aceptó realizar las modificaciones necesarias para incorporar una pieza y un baño en el primer nivel. “Yo creo que fue una cosa de Dios”, comentó.

La decisión terminó siendo positiva para la familia. “Están felices. Nunca los había visto disfrutar tanto”, aseguró Marcela, quien destacó que sus padres ahora pueden compartir con sus nietos y disfrutar de un entorno con áreas verdes.

Además, dos de sus hermanas viven en la misma zona, lo que facilita los encuentros familiares. En la casa también viven Martina, Florencia, Benjamín y tres perros, mientras que Vicente, de 19 años, permanece en Miami por sus estudios.