Alerta sanitaria en Francia por ciberataque: hackers apuntaron contra equipos que almacenan plasma para transfusiones
El ataque informático buscó alterar las temperaturas de conservación de productos sanguíneos. La organización confirmó que el plasma terapéutico también estuvo involucrado.
Referencial / ESTEBAN VEGA LA-ROTTA
Una grave situación se registró durante la madrugada del pasado lunes en Francia, luego de que un grupo de hackers atacara a Coolworld, proveedor de servicios del Servicio Francés de Sangre (EFS).
El ciberataque habría tenido como objetivo provocar fluctuaciones de temperatura en los equipos utilizados para almacenar productos sanguíneos en los bancos de sangre.
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De acuerdo con información del medio Le Canard enchaîné, los congeladores, que normalmente se mantienen a -30 °C, habían sido programados para alcanzar temperaturas de hasta 110 °C.
¿Cómo se detectó el ciberataque contra los bancos de sangre?
Según el citado medio, un técnico de guardia detectó un aumento anormal de las temperaturas durante la noche, lo que permitió identificar rápidamente el incidente.
De acuerdo con información del Ministerio de Salud de Francia, el ataque no tuvo consecuencias operativas, ya que las anomalías fueron detectadas a tiempo.
Sin embargo, hasta ahora no se ha revelado el número de instalaciones afectadas, la duración exacta de las interrupciones ni las temperaturas reales que alcanzaron los productos sanguíneos.
En un primer momento, la información entregada por el EFS apuntaba a muestras de donantes almacenadas como parte del seguimiento sanitario relacionado con las transfusiones de sangre.
No obstante, la organización aclaró posteriormente a Le Canard enchaîné que el plasma congelado destinado a transfusiones de pacientes también se vio afectado.
La importancia del plasma congelado y los riesgos del ataque
Este antecedente modifica significativamente el alcance del incidente. El plasma terapéutico es uno de los productos sanguíneos utilizados para tratar determinadas hemorragias y trastornos de la coagulación.
Su almacenamiento está sujeto a estrictas normas sanitarias. En particular, las recomendaciones establecen que el plasma fresco congelado debe conservarse a una temperatura de -25 °C o inferior.
Hasta el momento, no se ha confirmado la destrucción de plasma, la suspensión de transfusiones ni consecuencias para los pacientes.