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El llamado del Cementerio General: “La pobreza funeraria es un gran tema del que hoy debe hacerse cargo el Estado”

El histórico recinto de Recoleta se sostiene mediante recursos propios, que deben cubrir la operación de sus 86 hectáreas, la seguridad y la conservación de su infraestructura centenaria.

Tour Halloween Cementerio General

En el marco de las reflexiones que deja cada conmemoración del Día de los Muertos o el Día de todos los Santos, y las actividades culturales en el Cementerio General, la discusión pública ha puesto el foco en una contradicción estructural, el enorme valor patrimonial e histórico del recinto contrasta directamente con la precariedad financiera con la que debe operar día a día.

A diferencia de otros monumentos nacionales o instituciones culturales que reciben partidas directas de la Ley de Presupuestos, el espacio se financia de manera autogestionada a través de su propio giro comercial.

Sabado 30 de octubre 2021 Recorrido por el cementerio general previo al día de todos los Santos que se realiza todos los 1 de noviembre. Foto Juan Farias / agenciauno

Esta realidad impone un desafío colosal, ya que los ingresos generados por sepultaciones y cobro de derechos deben cubrir no solo la operación diaria de sus 86 hectáreas, sino también la conservación de una infraestructura centenaria expuesta al paso del tiempo y a la delincuencia.

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Frente a este escenario de abandono gubernamental, la administración del recinto ha debido recurrir a la gestión propia y a alianzas estratégicas para sostener la seguridad y la mantención. No obstante, las autoridades del camposanto han sido enfáticas al señalar la urgencia de que el aparato estatal asuma su responsabilidad:

“Este cementerio es público y tiene un tremendo rol social... Somos los que recibimos al Servicio Médico Legal y a las personas que no tienen dónde sepultarse porque somos el más barato, pero no recibimos recursos del Estado para mantener este patrimonio nacional”, expuso.

El término “pobreza funeraria” emerge así como un fenómeno invisibilizado en la discusión pública. Mientras el mercado de los parques del recuerdo privados impone costos inalcanzables para familias de vulnerabilidad económica o en situación de calle, el Cementerio General actúa como la última red de protección y dignidad para los sectores más desposeídos de la Región Metropolitana.

La paradoja es evidente, mientras a nivel internacional el Cementerio General es comparado con recintos de la talla del Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires o el Père Lachaise en París, a nivel local funciona sin un fondo de reserva patrimonial que garantice su resguardo a largo plazo.