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¿Por qué la sede de la ANFP no fue clausurada antes? Los antecedentes de la relación entre Peñalolén y Pablo Milad

El recinto de Quilín arrastraba irregularidades administrativas desde los tres períodos de Carolina Leitao como alcaldesa. En ese lapso, el municipio y el ente rector del fútbol chileno desarrollaron distintas actividades de colaboración.

Diego Martin

El fútbol chileno sumó un nuevo bochorno en las últimas horas. El pasado miércoles, el alcalde de Peñalolén, Miguel Concha, clausuró la sede de la ANFP, ubicada en avenida Quilín 5635, debido a irregularidades en la recepción definitiva de las obras y a una deuda por patente comercial que alcanzaría los $172 millones.

La medida representó un nuevo problema para la gestión de Pablo Milad y abrió una serie de interrogantes sobre cómo el ente rector del fútbol chileno pudo funcionar durante tantos años sin regularizar su situación ante la Municipalidad de Peñalolén.

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Lo cierto es que las irregularidades administrativas se arrastraban desde hace tiempo y coincidieron con los tres períodos de Carolina Leitao como alcaldesa de Peñalolén, entre 2012 y 2024.

Durante esos años, el municipio mantuvo una estrecha relación de colaboración con la ANFP, encabezada por Leitao y el propio Milad. En 2021, por ejemplo, la ANFP realizó una donación de indumentaria deportiva a escuelas de fútbol de la comuna, en una actividad que contó con la participación de la entonces alcaldesa.

Dos años después, ambas instituciones establecieron convenios de colaboración enfocados en fomentar la práctica y el desarrollo del futsal en Peñalolén. Estas iniciativas quedaron registradas en las redes sociales oficiales del municipio, donde Leitao aparece en distintas fotografías junto a Milad.

Todo esto ocurrió mientras la ANFP mantenía problemas administrativos relacionados con la patente comercial y la recepción definitiva de sus instalaciones. La coincidencia entre estos antecedentes y las actividades de colaboración entre ambas instituciones abre interrogantes sobre los criterios de fiscalización que se aplicaron durante la administración de Leitao.

Todo esto, mientras la ANFP mantenía problemas administrativos relacionados con la patente comercial y la recepción definitiva de sus instalaciones, algo que se prolongó durante los tres períodos de Carolina Leitao al mando del municipio, sin que se adoptaran medidas que impidieran el funcionamiento del organismo.

El escenario, sin embargo, cambió con la llegada de la nueva administración municipal, encabezada por Miguel Concha. Bajo su gestión, se revisaron los antecedentes del recinto y se adoptaron medidas que terminaron con la clausura de la sede de Quilín, abriendo una nueva arista sobre el control que ejerció el municipio durante los años anteriores y la tardanza en regularizar la situación del recinto.