Mujeres, jóvenes y jornadas completas: las cifras críticas del empleo más allá del 9,8% de desocupación
El último reporte del INE revela un aumento del 15,3% en personas desocupadas y una brecha donde la subutilización amplia en mujeres llega al 20,6%, reflejando presiones invisibles en el mercado de trabajo.
Desempleo femenino en Chile / RUNSTUDIO
Más allá de la tasa de desocupación nacional de 9,8% (o 9,6% ajustada estacionalmente), la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE correspondiente al trimestre móvil julio-septiembre 2026 expone un deterioro estructural en el mercado laboral chileno.
El boletín oficial del INE reporta que la fuerza laboral del país sobrepasó una barrera crítica de desocupación.
“Las personas desocupadas aumentaron 15,3%, incididas por quienes se encontraban cesantes (14,4%) y aquellas que buscan trabajo por primera vez (24,7%)”.
Con este incremento, las personas desocupadas a nivel nacional alcanzaron un total de 1.007.976 personas.
Las tasas analíticas: subutilización y trabajo parcial involuntario
Al examinar los indicadores analíticos de la fuerza de trabajo, la presión sobre el mercado laboral muestra dimensiones más severas que el desempleo abierto.
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“La tasa combinada de desocupación y tiempo parcial involuntario (SU2) se incrementó en 1,6 pp., situándose en 16,5%”.
“La tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial (SU3) alcanzó 17,9%, con un incremento de 1,4 pp. en el período. En los hombres se situó en 15,7% y en las mujeres, en 20,6%. La brecha de género fue 4,9 pp.”.
Las personas ocupadas a tiempo parcial involuntario —quienes trabajan menos horas de las que desean— ascendieron a 663.374 personas, registrando un aumento anual del 6,0%.
Contracción en el empleo asalariado formal y alza de contratistas
En cuanto a la calidad del empleo y las categorías ocupacionales, la medición bajo el marco multidimensional CISO-18 demuestra una caída en el trabajo formal asalariado y un desplazamiento hacia modalidades de menor estabilidad.
“El descenso de la población ocupada (-1,1%) fue liderado por asalariados privados (-3,1%), asalariados públicos (-2,7%) y empleadores (-2,8%)”.
En contraste, el reporte destaca el crecimiento en categorías de mayor vulnerabilidad económica.
“Por su parte, se observaron ascensos en las categorías contratistas dependientes (12,9%) y familiares no remunerados (13,8%)”.
El total de personas bajo la figura de contratistas dependientes —correspondiente a trabajadores con contratos comerciales o emisión de boletas de honorarios con dependencia organizativa— se ubicó en 761.094 personas. Asimismo, la tasa de ocupación informal nacional se situó en 26,4%, alcanzando un 28,2% en el caso de las mujeres.
Caída concentrada en jóvenes y sectores clave
La pérdida de puestos de trabajo no se distribuyó de manera uniforme en la población ni en los rubros productivos.
“Según tramo etario, la variación de la población ocupada (-1,1%) fue incidida principalmente por los segmentos 25-34 años (-5,2%) y 15-24 años (-6,2%)”.
A nivel sectorial, el informe oficial precisa las actividades económicas con mayores retrocesos anuales.
“La contracción de la población ocupada fue influida por industria manufacturera (-8,1%), información y comunicaciones (-20,8%) y actividades financieras y de seguros (-14,1%)”.
Fuerte alteración en las jornadas laborales
La estructura de las jornadas habituales de trabajo sufrió un cambio radical en doce meses.
“La reducción de la población ocupada (-1,1%) en doce meses fue incidida por quienes trabajaron 45 horas (-47,8%) y 46 y más horas (-3,8%)”.
El tramo de 45 horas semanales habituales registró una pérdida neta de 395.419 personas en relación con el año anterior, mientras que el volumen total de horas efectivas trabajadas cayó 2,2% a nivel nacional.