Fútbol - Nacional
OPINIÓN

El vuelo de Vozinha espera un milagro: ¿por qué su verdadero rival es el reloj?

El arquero de Colo Colo podría jugar ante Palestino el domingo y “volar” al aeropuerto para poder llegar al Balón de Oro.

Daniel Pino/UnoNoticias

El domingo, Vozinha no enfrentará a Palestino. Su verdadero rival será el reloj, ese delantero que nunca falla y que no necesita hacer goles para ganar. El partido termina a las 19:25 en Santa Laura, y a las 21:00 despega el LATAM a Madrid, con el horario recién modificado, como para creer en los milagros.

Hora y media para atajar todo: el último centro árabe, la entrevista de TNT, el taco en Independencia y la fila de migraciones en Pudahuel. Chile entero ya hace la táctica como si fuera Ortiz: check-in anticipado, maleta despachada el sábado, escolta de Carabineros y el terno colgado en el asiento del copiloto. Todo fríamente calculado y televisado en vivo, con drones, como el traslado de los reos a Talca. Experiencia hay.

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Y el reloj, como buen rival, viene con jugada preparada. Catorce horas de vuelo, aterrizaje en Barajas a las 14:55, conexión de Iberia, Heathrow a las 18:15, migración inglesa, Elizabeth Line en el Tube (que es el metro londinense. Muy puntual) y el Palladium a las 20:00, con el telón subiendo. Con suerte, una foto con Courtois o Bounou.

Es el partido más largo de su vida: casi un día completo, sin cambios, sin VAR y sin descuentos. Con la presión encime y revisando el pleito con los tetracolores una y otra vez. Basta un atraso de media hora en cualquier aeropuerto para que el reloj la clave en el ángulo y Vozinha vea la gala desde una pantalla de la T5. El único que lo ayudó fue el Reino Unido, que justo ese domingo atrasa sus relojes una hora, como un lateral que se tira al piso para salvar la jugada.

Gane o no el Yashin, la atajada más grande ya la hizo

—  Aldo R. Schiappacasse

El milagro debe resolver si las tres invitaciones que entregó la organización la utilizará su familia o los dirigentes del club, que tienen que organizar el traslado, pagar los costos y enorgullecerse cuando el emblema del club aparezca en la gala. Vozinha piensa que, si hará el sacrificio, más vale que lo vea su prole, en vivo y en directo.

Pablo Ovalle Isasmendi

Porque si alguien sabe ganarle al tiempo es este caboverdiano de 40 años que firmó su primer contrato profesional a los 26, cuando la mayoría ya pensaba en retirarse. Lleva en la espalda el apodo que le pusieron sus abuelos, y quizás por eso entiende mejor que nadie que los relojes no siempre tienen la última palabra.

Gane o no el Yashin, la atajada más grande ya la hizo: llegar tarde al fútbol y, aun así, llegar a todas partes. El domingo solo le pedimos una más. Contra el reloj, y en el último minuto. Como decía Hernán Solís, “volando como un Caravelle”