Navi Pillay, nuevo Premio Nobel de la Paz: “Benjamín Netanyahu debe ser juzgado por genocidio”
La galardonada jurista sudafricana defiende su investigación en Medio Oriente y advierte sobre las actuales amenazas políticas al derecho internacional.
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La abogada y jueza sudafricana Navanethem Navi Pillay fue galardonada recientemente con el Premio Nobel de la Paz gracias a su histórica defensa global de los derechos humanos. El reconocimiento del comité noruego se concreta en un contexto de extrema tensión internacional y severos ataques contra el sistema de justicia.
A sus 85 años, la profesional lideró durante el último tiempo una Comisión Internacional Independiente de la ONU para indagar los crímenes ocurridos en Medio Oriente. A partir de esa labor, debió enfrentar cuestionamientos por su firme postura legal sobre el uso indiscriminado de la fuerza contra la población civil.
Respecto al conflicto actual en Gaza, la experta fue directa al apuntar a los máximos responsables políticos de las ofensivas militares. “Hemos señalado a tres personas: el presidente Isaac Herzog, el primer ministro Benjamín Netanyahu, y el exministro Yoav Gallant, como individuos que deben ser investigados y juzgados por genocidio”, afirmó en entrevista con El País.
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Las conclusiones formales del documento provocaron inmediatas reacciones diplomáticas, derivando en sanciones comerciales impuestas por Estados Unidos contra instancias judiciales. “Recibimos insultos muy graves y agresivos por parte de Israel y EE. UU., que me tachan de mentirosa”, relató la jueza sobre la escalada de descalificaciones.
Para contrarrestar las críticas públicas sobre su trabajo investigativo, la magistrada garantizó la más alta calidad técnica del informe emitido. “Hemos trabajado como lo haría un tribunal de justicia. No hemos incluido una sola prueba que no haya sido verificada personalmente”, destacó para avalar los datos.
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Este enfoque estrictamente riguroso define la carrera de la abogada, marcada por su etapa en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda en 1998. En aquella instancia judicial histórica, su sala logró tipificar por primera vez a la violencia sexual sistemática como un componente deliberado del crimen de exterminio.
El profundo interés de la jurista por el derecho nació en su juventud, mientras crecía padeciendo las consecuencias del represivo régimen del apartheid institucionalizado. La entrega oficial de su medalla se celebrará el 10 de diciembre en Oslo, ceremonia donde advertirá sobre los riesgos inminentes del escenario geopolítico mundial.