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Beber té o café muy caliente triplica el riesgo de cáncer de esófago, según nuevo estudio

Una masiva investigación descubrió que el consumo diario de líquidos a más de 65 °C daña el tejido esofágico y detona severas patologías oncológicas.

Stefania Pelfini, La Waziya Phot

Comenzar la jornada con una taza humeante es una costumbre global, pero la graduación térmica a la que se ingiere la bebida podría representar un factor clínico determinante. Una reciente investigación masiva, difundida a nivel internacional, determinó que consumir infusiones hirviendo triplica el riesgo de desarrollar cáncer de esófago.

El exhaustivo estudio, publicado formalmente en la revista científica International Journal of Cancer, fue liderado por la epidemióloga nutricional Keren Papier, experta perteneciente a la Universidad de Oxford. Durante más de una década, los especialistas involucrados monitorearon rigurosamente los historiales clínicos de 977.282 adultos residentes en el Reino Unido.

Para concretar el cruce de datos y aislar las variables, el equipo científico utilizó la información almacenada en las gigantescas bases del Million Women Study y el UK Biobank. Los resultados arrojaron que quienes prefieren consumir sus líquidos en la categoría de “muy calientes” presentan un riesgo 3,17 veces mayor de padecer carcinoma epidermoide esofágico.

El daño térmico del té o café y su vínculo patológico con el cáncer

La investigación arrojó cifras categóricas para distintos niveles de consumo poblacional. Los pacientes que optan por bebidas catalogadas simplemente como “calientes” enfrentan un riesgo relativo un 69% superior frente a quienes beben a temperaturas tibias. Además, ingerir seis o más tazas diarias de fluidos humeantes incrementa la probabilidad de diagnóstico en un 71%.

Los científicos a cargo aclararon que el riesgo oncológico no radica en las propiedades inherentes del grano o la hoja, sino exclusivamente en las lesiones físicas por calor. “Los efectos de las temperaturas a las que el té y el café se consumen habitualmente en los países occidentales habían permanecido menos claros”, indicó Papier sobre el principal objetivo del informe.

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El daño continuo en el revestimiento del conducto digestivo, provocado por la exposición prolongada a líquidos hirviendo, genera quemaduras microscópicas que terminan propiciando la aparición de tumores celulares. Curiosamente, el análisis demostró que la adición de leche a las preparaciones no altera de forma significativa la asociación descubierta entre el calor extremo y el deterioro de los tejidos.

Las conclusiones respaldan directamente los parámetros establecidos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, institución que clasifica los fluidos que superan los 65 °C como probablemente carcinógenos para la especie humana. Habitualmente, el café comercial se sirve en cafeterías y restaurantes a temperaturas estandarizadas que oscilan entre los 71 y 85 °C.

Pese a lo alarmante de los indicadores relativos detectados, la prevalencia general del carcinoma epidermoide esofágico se mantiene cercana al 1% durante la vida de una persona. Ante esta nueva evidencia científica, la principal medida de mitigación médica recomendada por los especialistas consiste simplemente en esperar algunos minutos para que la bebida pierda temperatura antes de ingerirla.