Decretan prisión preventiva para imputado por homicidio de sargento segundo Jaime Urrea en Quilleco
El crimen ocurrió durante la noche del domingo, cuando el uniformado acudió a un procedimiento por violencia intrafamiliar.
El Juzgado de Garantía de Los Ángeles decretó prisión preventiva para Mauricio Cerda Albornoz, de 58 años, quien fue formalizado por el homicidio del sargento segundo Jaime Urrea Burgos, ocurrido la noche del domingo en Quilleco, provincia de Biobío.
Durante la audiencia, el Ministerio Público solicitó la medida cautelar más gravosa invocando el artículo 416 del Código de Justicia Militar, norma que sanciona el homicidio de un carabinero en ejercicio de sus funciones.
La Fiscalía sostuvo su solicitud de prisión preventiva ante el tribunal, mientras durante la audiencia se conocieron nuevos antecedentes relacionados con lo ocurrido la noche del domingo en la comuna de Quilleco. Además, el tribunal estableció un plazo de 4 meses de investigación.
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Todo comenzó durante un asado familiar, cuando el acusado habría adoptado una actitud violenta, agrediendo y amenazando con una escopeta a su pareja.
Fue su hijo menor de edad quien llamó en dos oportunidades a Carabineros, advirtiendo que su padre estaba armado y cada vez más agresivo.
La Fiscalía también presentó una grabación realizada por la propia familia, donde el imputado habría manifestado que no le importaba disparar, incluso contra funcionarios policiales.
Un antecedente que, según el Ministerio Público, demostraría su intención de causar la muerte de los uniformados.
De acuerdo con los antecedentes expuestos, el sargento segundo Urrea ingresó a la vivienda equipado con chaleco antibalas y casco, acercándose a la habitación donde permanecía Cerda, a quien ordenó salir y entregar su arma.
El imputado respondió que saldría de inmediato. Sin embargo, al abrirse la puerta se produjo un primer disparo.
Pese a las órdenes de Carabineros para que depusiera su actitud, el hombre habría recargado la escopeta y efectuado un segundo disparo, que terminó con la vida del funcionario de 40 años.
El Ministerio de Seguridad Pública, como querellante, solicitó considerar además la Ley Naín Retamal.
Jaime Urrea tenía 18 años de servicio y estaba próximo a jubilarse. Había llegado desde Santiago buscando una vida más tranquila junto a su esposa.
En Quilleco era reconocido por su cercanía con la comunidad, mientras que su familia, durante su despedida, exigió justicia y pidió que ningún otro carabinero perdiera la vida en servicio.
Sus restos fueron cremados en San Pedro de la Paz, tras una misa realizada en la Catedral de Los Ángeles.