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“Hay que rediseñarlo”: experto cuestiona decisión del Gobierno y lanza dura advertencia por fin de “Yo Elijo mi PC”

El experto planteó cambios para que la entrega de computadores tenga un impacto educativo real.

Agencia Uno

La decisión de dejar sin financiamiento para 2027 el programa Yo Elijo mi PC abrió un nuevo debate sobre el acceso de estudiantes a computadores y su impacto en el aprendizaje.

Mientras el Gobierno ha defendido el término de la iniciativa a partir de sus resultados y problemas de implementación, un experto en evaluación de impacto plantea una alternativa: rediseñar el programa en lugar de eliminarlo.

Héctor Jorquera, socio fundador de Vinculamos y docente de innovación en postgrado, coincide con parte del diagnóstico oficial y sostiene que la evaluación realizada por la Dirección de Presupuestos (Dipres) está técnicamente bien construida.

Sin embargo, advierte que sus resultados no permiten concluir que el acceso a herramientas digitales sea irrelevante para los estudiantes. “La evaluación de impacto de Yo Elijo mi PC está técnicamente bien hecha y por eso mismo conviene leerla completa”, plantea.

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La evaluación de Dipres, realizada en febrero de 2022 sobre las cohortes 2015 a 2017, no encontró efectos significativos del programa en rendimiento, asistencia ni resultados SIMCE. No obstante, Jorquera apunta a una serie de elementos que podrían explicar esos resultados y que, a su juicio, deberían considerarse antes de cerrar definitivamente la política pública.

Uno de ellos está relacionado con la forma en que se seleccionaba a los beneficiarios. Según el experto, Junaeb no contaba con una línea de base y utilizaba las notas como criterio de selección, lo que pudo favorecer a estudiantes de hogares con mayores ingresos y, probablemente, con mayor acceso previo a internet.

De hecho, la evaluación estableció que los beneficiarios de las tres cohortes analizadas provenían de familias con ingresos superiores a los no beneficiarios. Otro problema sería que la política se concentró principalmente en entregar el computador, sin asegurar que este se integrara efectivamente al proceso educativo.

Para el especialista, estos antecedentes apuntan a una conclusión diferente a la eliminación del programa. “La evaluación prueba que el programa como se ha ejecutado no mejora el aprendizaje, no prueba que el acceso digital sea irrelevante y por tanto esa conclusión no justifica mantener el programa como está, ni eliminarlo”, sostiene Jorquera.

Su propuesta es modificar el diseño para que la entrega de tecnología esté acompañada de mejores criterios de focalización e integración pedagógica. “No se cierran bibliotecas porque los estudiantes no asisten a clases, no estén más motivados o rindan mal en SIMCE. En tiempos de IA, hay que rediseñarlo”, concluyó el experto.