“Chile no requiere autorizaciones externas”: Mesa del Senado frena a embajador de EE.UU. tras dichos sobre el Estrecho de Magallanes
Paulina Núñez e Iván Moreira enfatizaron que la soberanía nacional no requiere autorizaciones extranjeras y que la cooperación internacional debe basarse en el respeto mutuo.
La presidenta del senado Paulina Nuñez y el vicepresidente Ivan Moreira
Una firme y categórica respuesta emitió la mesa directiva del Senado de la República frente a las recientes declaraciones realizadas por el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, remarcando que la independencia e integridad territorial del país no están sujetas a la validación de ningún gobierno extranjero.
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A través de un documento oficial suscrito por la presidenta del Senado, Paulina Núñez, y el vicepresidente Iván Moreira, la Cámara Alta fue enfática en señalar que “la soberanía de nuestro país no está en discusión ni depende del respaldo, apoyo o reconocimiento de ninguna nación extranjera”.
El pronunciamiento parlamentario hizo especial hincapié en el resguardo de las zonas estratégicas del sur del país, asegurando que el Estado chileno cuenta con el debido sustento legal e histórico para ejercer su jurisdicción sin presiones internacionales.
“En particular, respecto del Estrecho de Magallanes y de nuestros derechos soberanos sobre el territorio nacional, Chile no requiere condicionamientos ni autorizaciones externas para defender aquello que le pertenece y que está respaldado por nuestra historia, nuestro ordenamiento jurídico y el Derecho Internacional”, indica la declaración.
Cooperación sin dependencia
Si bien desde la mesa del Senado ratificaron la vigencia de los lazos bilaterales y de colaboración con la administración norteamericana y otros actores globales, fijaron un estricto marco de relación diplomática fundado en la reciprocidad.
“Chile mantiene relaciones de cooperación con Estados Unidos y con muchos otros países, pero estas deben desarrollarse siempre sobre la base del respeto mutuo, la reciprocidad y, fundamentalmente, la independencia y soberanía de cada Estado. La cooperación internacional es bienvenida y necesaria frente a desafíos comunes, pero no puede confundirse colaboración con dependencia, ni apoyo con soberanía”, concluyeron Núñez y Moreira.