“Un computador que tu familia no podía comprar”: beneficiarios recuerdan el impacto de “Yo elijo mi PC”
Desde la ayuda en trámites familiares hasta el motor de estudios universitarios: así impactó este programa a miles de hogares chilenos desde 2009.
“Fue la única opción”: las historias detrás de “Yo elijo mi PC” que resurgen ante el posible fin del programa
El debate que hoy se vive en el Congreso Nacional por el posible fin de los programas Yo elijo mi PC y Becas TIC abrió una conversación mucho más profunda que la sola revisión de las cifras presupuestarias.
Aunque desde el Ministerio de Educación y la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) se cuestiona el impacto pedagógico de los equipos en las aulas, en las calles y en los hogares chilenos la noticia se recibió con un tono de nostalgia y profunda preocupación por el destino de miles de estudiantes vulnerables.
29 de marzo de 2011/ SANTIAG0 FOTO:FRANCISCO SAAVEDRA/AGENCIAUNO / Francisco Saavedra
Más allá de los balances técnicos, la medida reabrió los recuerdos de miles de familias de menores ingresos para quienes recibir esa caja en séptimo básico no fue un mero trámite administrativo, sino una verdadera fiesta.
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Para muchos hogares, la llegada de ese dispositivo representó el primer acercamiento formal a la tecnología, transformando las rutinas de casas donde nunca antes se había contado con una pantalla o conexión a internet propia.
O al menos así quedó plasmado en los micrófonos de Ciudadano ADN, donde diversos auditores compartieron historias cotidianas que retratan esa huella: abuelos aprendiendo a navegar junto a sus nietos o estudiantes rurales que utilizaban el equipo para abrirse paso hacia la educación superior.
“La única opción”
Uno de los testimonios fue el de Carlos, cuya familia recibió el equipo en 2009 gracias a su hermano menor. El impacto no fue individual, sino colectivo. Durante las movilizaciones estudiantiles de 2011, cuando su liceo estuvo siete meses en paro, el equipo se convirtió en el único salvavidas para no perder el año.
“Fue la única opción de poder salir de la enseñanza media hacer tareas mediante internet... ahí fue el peak del uso de ese computador, ni siquiera era para mi hermano, sino que era un uso compartido para la familia”, dijo.
Por su parte, la economista Bárbara Navarrete, beneficiaria de la primera generación del programa en 2009, compartió en los micrófonos de la emisora el trasfondo de una carta pública que se viralizó ampliamente.
“Me llamó a escribir la carta un tanto la tristeza e indignación de ver que de forma tan fácil se puede acabar con un programa público que es muy significativo (...) Una escuela pública que te impulsa, un liceo público que te desafía, un computador que tu familia no podía comprar, la gratuidad que vuelve posible entrar a la universidad”, expresó.