La Otra Compañía Teatro Chile y sus 10 años de lucha por “revivir a todas las muertas” del transformismo chileno
Durante una década, la compañía ha convertido el escenario en un lugar donde las historias que alguna vez quedaron relegadas a la noche vuelven a respirar. Entre tacos, pelucas, carcajadas y memoria, el espacio nacional ha construido una particular forma de resistencia, rescatar las vidas del transformismo y hacerlas volver a escena.
ADN
Hay muertas que se niegan a desaparecer. Algunas vuelven con peluca, taco aguja, maquillaje y una historia que todavía tiene algo que decir.
Y en La Otra Compañía Teatro llevan una década haciendo precisamente eso, “revivir a todas las muertas”, rescatando historias del transformismo chileno y sacar del circuito nocturno aquello que durante años parecía condenado a quedarse entre bares y madrugadas.
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Ahora, a 10 años de su nacimiento con obras como MOLOTOV (basada en la vida de la famosa Katiuska Molotov), esas historias vuelven a las tablas para celebrar una década de humor, memoria, irreverencia y resistencia.
MOLOTOV OBRA
Estracto del reestreno (2 de octubre del 2026) de MOLOTOV en Teatro Bellavista.
Es que el germen de la compañía está en la ausencia, o al menos, así lo relató su creador, Gonzalo Gatica Fuentes, quien buscaba un espacio que no se encontrara en los circuitos tradicionales. “Nace como búsqueda a la necesidad de encontrar un espacio donde visibilizar un tipo de teatro diferente, uno que no existía”, recordó el dramaturgo nacional a ADN.cl.
La idea tenía un objetivo concreto: sacar a las transformistas de la noche. “Si bien existen muchas compañías de teatro LGTB+, no había ninguna que abordara temáticas transformistas con transformistas reales y que los sacara de la calle Bombero Núñez y los pusiera en un espectáculo teatral”, explicó.
Una misión que, diez años después, parece haber encontrado una de sus mejores metáforas en las propias palabras de Gatica: “En los últimos años nuestra premisa ha sido ser la única compañía que revive a todas las muertas”.
Cuando la noche se transforma en escenario
Ignacia Oxmans conoce bien esa frontera. Lleva desde los 15 años haciendo shows y durante buena parte de su trayectoria el escenario estuvo asociado a pubs y espacios nocturnos. El teatro, sin embargo, abrió otra puerta. “Creo que es una oportunidad bastante buena para mí”, planteó.
La diferencia no es menor. Para ella, el teatro permite pensar el transformismo como una disciplina artística. “Lo encuentro mucho más lindo, más creativo y faltan muchos más espacios para transformistas que tienen mucho talento para poder estar dentro del teatro”, sostuvo.
En esa búsqueda aparece Weona que Brutal, una de las obras que marcó la historia de la compañía y que vuelve después de ocho años con parte de su elenco original. Pero regresar al pasado también significó enfrentarse a él.
La obra contiene, según su director, “toques de homofobia, de gordofobia, de racismo (...) nosotros mismos leyéndolo fue como qué es esto”. El desafío, entonces, no fue borrar el pasado, sino entenderlo. “Tuvimos que entender cuál es el humor de ayer y cuál es el humor de hoy”, sumó.
Y ahí aparece una frase que resume buena parte de la filosofía actual de la compañía: “No te rías de mí, ríete de mí”. El juego está en quién controla la burla, quién cuenta la historia y desde dónde se construye el chiste.
Dramaturgo Gonzalo Gatica y actriz Ignacia Oxmans
“El cola chileno es muy chaquetero”
Pero la mirada crítica de La Otra Compañía no apunta solamente hacia afuera. Gatica también tiene reparos con la propia comunidad. LGBT+. “Tengo como un poco de resentimiento con respecto a mi propia comunidad”, sinceró.
Su crítica apunta a la manera en que el público chileno consume el drag, especialmente cuando las grandes figuras internacionales reciben admiración mientras las artistas locales pueden ser objeto de cuestionamientos o indiferencia.
“El cola chileno es muy chaquetero y se da muy vuelta la chaqueta”, expuso. Para el creativo, esa actitud termina frenando el desarrollo de la escena local. “Eso es lo que le juega un poco en contra al drag chileno, eso es lo que no ha hecho crecer el drag chileno”.
Desde la otra vereda, Ignacia también ha visto cambiar la percepción sobre el transformismo. Cuando comenzó, recordó, la mirada podía reducirlo a una caricatura. “Antes se veía como, cuando yo partía era como ‘ah, vaya putear, te vestís de mujer’… hoy en día se ve como un arte”, precisó.
Diez años y todavía queda escenario
Ese cambio de mirada también explica, en parte, por qué La Otra Compañía puede llegar a sus 10 años mirando hacia atrás sin quedarse atrapada en el pasado. Incluso, Gatica anticipó que el próximo ciclo apunta a la internacionalización.
“Tantos años de sacrificio, tantos años de esfuerzo, rinden sus frutos”, expresó con todo el dramaturgo. Ignacia, en cambio, responde desde una honestidad mucho más terrenal. Después de años de escenario, cambios, pausas y regresos, su gran deseo para lo que viene no parece ser conquistar el mundo, sino seguir teniendo un lugar donde hacer lo que mejor sabe hacer. “Yo espero estar viva”, bromeó.
Quizás por eso la celebración de los 10 años no podía ser una simple mirada retrospectiva. La Otra Compañía llega todos los viernes de octubre al Teatro Bellavista con MOLOTOV, a las 20:00 horas, y Weona que Brutal, a las 21:30.
El recorrido de la compañía parece dibujar así un círculo perfecto: aquello que alguna vez fue considerado solamente parte de la noche ahora ocupa las butacas, las tablas y la conversación.
“No los invitamos a reírse de nosotros porque seamos diferentes. Sino que los invitamos a reírse con nosotros de nuestras diferencias”, cerraron.
MOLOTOV OBRA CORTINA