El “índice completo”: importante medio internacional usa nuestra clásica comida para reflejar el momento económico chileno
El encarecimiento de la comida rápida refleja el duro momento financiero del país, marcado por un desempleo del 9,5% y una inminente recesión técnica.
Agencia Uno
La agencia estadounidense AP News publicó un artículo donde relata que a hora de colación en el centro de Santiago decenas de locales sirven una de las preparaciones “más democráticas y accesibles del país”. Sin embargo, la actual situación de la economía chilena está golpeando incluso al tradicional “completo”. Con un costo de vida al alza y el país al borde de la recesión tras dos trimestres consecutivos de contracción, comer fuera de casa se ha transformado en un lujo.
El señala que los datos oficiales son decidores: el desempleo escaló al 9,5%, mientras que la inflación anual se aceleró al 4,1% empujada por el encarecimiento de los alimentos y el transporte. Ante este escenario, el Banco Central de Chile aplicó un drástico recorte en su pronóstico de crecimiento para 2026, ajustándolo desde un rango proyectado de 1% a 1,75%, a un magro 0,25% a 0,75%.
La presidenta del ente emisor, Rosanna Costa, sinceró el complejo panorama financiero nacional. “No podemos descartar la posibilidad de que la debilidad actual resulte más persistente de lo previsto”, advirtió la autoridad, señalando que las presiones externas —como el alza de combustibles derivada de la guerra entre Estados Unidos e Irán— merman de manera directa el poder adquisitivo de los hogares.
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AP News relata destaca que el clásico sándwich, nacido a principios de la década de 1930 en la capital, históricamente representó una alternativa económica. “En aquel entonces, la gente no tenía muchos recursos y venía aquí a comer. Hoy es igual, en lugar de sentarse a comer una comida completa, mucha gente simplemente pasa por aquí”, relató Guillermo Cid, administrador del restaurante al que se le atribuye la creación de la receta.
No obstante, los consumidores resienten el golpe de los precios en la calle. “No hace mucho solía pagar $2.500 por un completo. Ahora cuestan $3.500 o $4.000”, ejemplificó Antonia Bravo, estudiante de 21 años. Esta realidad cotidiana se cruza con el valor de la canasta básica de alimentos, que en agosto bordeó los 100 dólares, anotando un incremento interanual del 5% frente a un salario mínimo estancado en torno a los 580 dólares.
Para el analista político Guillermo Holzmann, La Moneda trabaja a contrarreloj frente a un escenario donde “las expectativas se están convirtiendo en frustración” dijo a AP News. El experto subrayó que existe una desconexión evidente entre los ingresos formales y los precios de los productos en vitrina, advirtiendo que este deterioro del presupuesto familiar se posiciona como el principal motor de descontento social en el país.