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El doloroso caso de Daniela: adoptada en Chile, recluida en un convento y despojada de su nombre al morir

La joven, que tuvo una fuerte lucha por ser aceptada por su familia adoptiva tras cambiar de género, ahora está enterrada con su nombre y fotos previos a su transición.

El País

Un proceso penal por presunto delito de odio fue abierto durante los últimos días en Novelda, España, por el Tribunal de Instancia local, en contra de los padres de Daniela M.S., quien falleció por suicidio en 2022 a los 21 años, luego de que su cuerpo fuera sepultado en el panteón familiar con su nombre anterior y con fotografías previas a su proceso de transición de género.

Daniela nació en Chile el año 2000 y fue adoptada por una pareja española cuando tenía dos años. “Fue educada en el seno de una familia ultraconservadora perteneciente al Camino Neocatecumenal [secta católica conocida como los kikos]”, según explica Alana, una amiga muy cercana de Daniela, con la que compartió piso, publica El País.

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La acción penal fue impulsada por el colectivo Euforia, familias trans-aliadas, junto al abogado Saúl Castro, quien sostuvo que “se trata de una vulneración” hacia la memoria de la joven mediante “actos humillantes de menosprecio” y descrédito hacia la identidad que legalmente había sido modificada un año antes de su deceso.

De acuerdo con los antecedentes presentados, internamientos en recintos psiquiátricos y en el Convento de las Carmelitas Descalzas de San José de Ruiloba fueron dispuestos por sus tutores durante su adolescencia, perdiéndose la custodia legal posteriormente por intervención de servicios sociales de la zona.

Apertura de la causa judicial

La intervención de la Fiscalía de Delitos de Odio de Alicante fue requerida por la sede judicial, emitiéndose un dictamen favorable a la apertura de la causa al estimarse que los actos de la familia trascienden la esfera privada y configuran una “voluntad innegable de humillación”.

Sobre la tipificación legal, fue señalado por el fiscal Miguel Ángel Aguilar que estas conductas “no afectan solamente al honor”, sino que vulneran la dignidad humana y provocan “inseguridad y zozobra” con un impacto de proyección colectiva dentro del ordenamiento penal.

Por su parte, la continuidad de los derechos fue defendida por el abogado querellante al afirmar que “la dignidad persiste a la” muerte, agregándose además que “las personas trans han de” ser recordadas respetando plenamente la identidad manifestada a lo largo de su vida.